HANK GONZALEZ: LOS NEGOCIOS DESDE EL PODER PUBLICO

Por Ignacio Ramírez/Proceso*

hankCuando nació –el 28 de agosto de 1927– había en Santiago Tianguistenco, por aquel entonces, no más de 1,500 habitantes, todos ellos prietos, por lo que al pequeño Carlos le gritaban: “¡Ese güerejo, hijo de gringos…!”
Pero lo güero le venía de su ascendencia paterna. Hijo de doña Julia González y de don Jorge Hank, su padre, a los 19 años de edad, llegó a ser mayor del ejército alemán en la Primera Guerra Mundial y luego se trasladó a México porque en su país se le ocurrió meterse en político “y le faltó la línea”.
Hank estudió la carrera de profesor de educación primaria en la Escuela Normal de Toluca. Y luego cursó en la Escuela Normal Superior de México las especialidades en biología e historia.
Antes, sin embargo, fue socio de una fábrica de dulces, de tejocote y leche, y luego propietario de camiones, pues desde muy joven le gustaron los negocios. Se calculan en más de 1,500 sus camiones transportistas de productos de Pemex, hasta la fecha.
De su riqueza, apenas recién nombrado jefe del DDF, en diciembre de 1976, dijo: “Se afirman muchas cosas falsas de mí. He explicado que no tiene chiste si se considera legítimo que un chófer logre juntar unos centavos y comprar un camión y así ganar más dinero y con él comprar otro camión. Y yo, por una serie de razones, empecé a hacer negocios desde hace 26 años. Tuve un camión y después compré muchos, pero ese negocio ya no lo dirijo. He ganado dinero, lícitamente, fuera de la política, suficiente para vivir con las comodidades que desee”.
Fue profesor en Atlacomulco y ocupó algunos cargos públicos. Su buena estrella empezó a brillar en 1955 a 1957 cuando ocupó la presidencia municipal de Toluca; de ahí fue nombrado director de Gobernación en el estado de México y fue elegido en 1958 diputado federal a la XLIV Legislatura. El 19 de diciembre de 1967 pasó a ocupar la gerencia de la CEIMSA, de la cual fue también director general.
El 15 de septiembre de 1969 tomó posesión como gobernador del estado de México.
“No vengo en busca de poder, menos en busca de dinero –decía cuando era candidato–, ni lo necesito ni esa es mi aspiración. No es hombre el que traiciona la confianza de sus conciudadanos, el que se niega a servirlos y el que usa el poder y la riqueza para sabotear los derechos legítimos del pueblo y utilizarlos en beneficio de sí mismo y no en servicio de los demás.”
En 1971 fueron publicados dos tomos con los discursos del gobernador. En uno de ellos se lee en una nota preliminar: “Desde el primer día de su gobierno, Hank González habla con un lenguaje franco, tan sencillo que genera confianza, fe y esperanza. Cuando habla, la verdad surge…”
Y ésta era su verdad, según sus discursos:
“Es injusto que el hombre aproveche su inteligencia, su preparación, su cultura, su fuerza, para vivir a base de explotar a los demás. La mayor felicidad ha de ser aquella que le proporcione el saberse útil, fuerte, grande, inteligente, culto y audaz, para usar estas cualidades en bien de todos y no en detrimento del prójimo.”
Decía también:
“Hay en México una terrible diferencia entre quienes tienen más de lo que necesitan y que disfrutan de muchas cosas superfluas, y entre quienes carecen de lo estricto, entre quienes no tienen todavía qué comer y carecen de un pedazo de manta que cubra las carnes de sus hijos.”
Y enfatizaba:
“Sólo hay algo que sea más fuerte que el acero, más duro que el granito, o más demoledor que el fuego; eso es la palabra de un hombre honrado. Y hoy a México se le está gobernando con eso.”
Convertido en centro de controversia a raíz de la construcción de los ejes viales, a mediados de 1979, de cara al público frente a las pantallas de televisión, declaraba: “Jamás hemos tenido compañías constructoras. Nunca, yo o mis hijos, hemos sido dueños de negocios que estén relacionados con mi actividad como político. Sí, tengo negocios; sí los manejan mis hijos; son negocios lícitos, honestos, productivos de los que me siento tranquilo. No tengo por qué ocultarlo. Si tengo carisma, simpatía o ángel con la gente, resulta secundario siempre he dormido con la conciencia tranquila”.
A fines de ese año, cuando se rumoraba que podría modificarse el artículo 82 constitucional para que llegara a la Presidencia de la República, el optimismo de Hank era desbordante.
“Los problemas de irregularidad en la tenencia de la tierra –auguraba– quedarían resueltos antes de que termine el actual sexenio; también para 1982 habrá agua potable en los hogares de millones de mexicanos que ahí habitan. Para 1981, México será una ciudad limpia; no habrá más basura en las calles que amenace la higiene y salud de nuestro pueblo. Se cubrirá en 100% la demanda de educación primaria, y también los problemas de transportación se irán resolviendo a medida que crezcan las redes del Metro.”
El 18 de enero de 1981 fue descubierta una estatua de bronce –mide 2.60 metros– del hijo predilecto de Santiago Tianguistenco, frente a la iglesia dedicada a la virgen del Buen Suceso, detrás del palacio municipal. Hubo verbena popular, y la encargada de descubrirla fue su esposa Guadalupe Rhon, acompañada de sus hijos Carlos, Jorge, Cuauhtémoc, Ivonne y Marisela; por cierto, que en la familia hay otros Carlos Hank González que sí puede ser Presidente: su nieto, del mismo nombre. Antes, en agosto, había sido descubierto un busto del profesor, de 80 centímetros, que les resultó insuficiente a los santiaguinos.
No era la primera vez que Hank había sido objeto de alguna distinción. En años anteriores había recibido la Gran Banda de Primer Grado del gobierno de las Repúblicas Arabes Unidas; diploma e insignias de Comendador de la Orden Internacional del Bien Público, del Comité de Acción Cultural de la OEA; la Gran Cruz al Mérito por servicios distinguidos, del gobierno de la República del Perú, y la Medalla José Matías Delgado, también por méritos distinguidos, del gobierno de El Salvador.
A mediados de 1982, en Estados Unidos era ya un escándalo la casa de Hank en New Canaan, en el estado de Connecticut, a raíz de una protesta vecinal por la construcción de un impresionante muro de piedra en torno de esa mansión, construida en una extensión de tres hectáreas, rodeada de una muralla cuyo costo se calculó en 400,000 dólares.
Construida antes de la Primera Guerra Mundial, en estilo Tudor, la casa, cuya propiedad se atribuye al exregente, tiene 20 habitaciones y fue comprada al riguroso contado en 875,000 dólares en 1980, a través de la casa corredora de bienes raíces Milford Corp. Y en ella se gastó más de un millón de dólares en su renovación y mejoramiento. Hasta los baños están recubiertos de mármol con llaves chapeadas en oro y plata.
Nunca hubo aclaración de Carlos Hank González, el hombre que, de la nada, llegó a la “vicepresidencia de México”, como se conoce en el medio político al Departamento del Distrito Federal. (Hank González falleció en su cama el 28 de agosto de 2001)

*Publicado en la revista Proceso No. 0385 del  19 de marzo de 1984

HANK GONZALEZ: “POLITICO POBRE, POBRE POLITICO…”

Por Elías Chávez/Proceso*

carlos-hank-gonzalez-cesar-camachoEntrelazados por la sangre o por la política, prácticamente todos los gobernadores del estado de México de la época contemporánea, e inclusive un Presidente de la República, ha tenido como “padre espiritual” a Isidro Fabela Alfaro.
Nacido en Atlacomulco el 29 de junio de 1882, Fabela llegó accidentalmente a gobernador: en febrero de 1942 murió asesinado Alfredo Zárate Albarrán, y para sustituirlo el presidente Avila Camacho llamó a Fabela, que en ese momento era embajador.
Sus hijos espirituales fueron Mario Colín, Alfredo del Mazo Velez –que además era su sobrino–, Adolfo López Mateos y Carlos Hank González.
A López Mateos lo conoció en el instituto Científico y Literario de Toluca y lo recomendó para que primero fuera secretario de Gobierno del general Filiberto Gómez y después secretario del presidente del PNR, Carlos Riva Palacio.
La esposa de Fabela era alemana, por lo que un día que los visitaron unos estudiantes, le llamó la atención uno de apellido alemán: Carlos Hank González.
–Oye, ¿tú eres alemán?
–No. Mi papá era alemán.
Platicaron. Fabela le regaló un libro. Y cuando Hank se tituló de profesor, Fabela lo designó director de la escuela primaria de Atlacomulco.
A Del Mazo Velez, primero lo hizo tesorero y luego secretario general de Gobierno. Y cuando el “Grupo Gomista” postuló como candidato a gobernador al coronel Antonio Romero, Fabela les opuso a su sobrino, que ganó la gubernatura apoyado en el gran prestigio de su tío.
A su vez, Del Mazo pretendió imponer a su sucesor: David Romero. Pero el entonces presidente Miguel Alemán intervino:
–No. Aquí el gobernador lo pone el Presidente. Fabela pudo hacerlo porque él es una cosa, pero Del Mazo es otra.
Y Alemán designó a Salvador Sánchez Colín, ingeniero agrónomo, a quien tenía comisionado en la región del Papaloapan.
Sánchez Colín tampoco pudo dejar heredero. Quería imponer a su hermano Silvano, pero el presidente Adolfo Ruiz Cortines designó a Gustavo Baz, quien de esta manera llegó a gobernador de su estado por segunda ocasión.
Gustavo Baz nació en Tlalnepantla el primero de mayo de 1894. En 1913 siendo estudiante de medicina, participó en una conjura para asesinar al usurpador Huerta, pero fracasó. Baz y sus compañeros tuvieron que huir. Después de deliberar sobre a cuál grupo revolucionario unirse, Gustavo escogió el de Zapata, por ser el más necesitado de asistencia médica. Estando en el ejército zapatista, una mañana lo despertó el general Francisco Pacheco:
–Venga, lo necesito.
Y lo llevó ante una niñita. Era hija de Pacheco.
–Véala: está muy mal. Toda la noche ha estado muy mal. Cúrela, porque si no, si se muere, lo mato.
Baz sólo tenía carbonato. Y para su fortuna, la niña sólo estaba “empachada”.
–Dénle estos polvitos con té –recetó el “doctor”.
La niña se alivió y de ahí en adelante el general Pacheco sólo creía en Dios y en el “doctor” Gustavo Baz.
Y en 1915, cuando el general Pacheco ocupó Toluca, le dio a Baz el grado de general y lo designó gobernador a los 21 años de edad.
Cuando por segunda ocasión era gobernador y se acercaba el fin de su mandato, Gustavo Baz fue a ver a su paisano, el presidente Adolfo López Mateos:
–Don Adolfo, el mejor es Jorge Jiménez Cantú (que era su secretario general de Gobierno). Y el Presidente le contestó:
–López Mateos está de acuerdo con usted, doctor, pero el Presidente ya tiene su elección.
Y López Mateos mandó de gobernador a Juan Fernández Albarrán, que había sido del “Grupo Gomista”.
Por su parte, Carlos Hank González, que había llegado a presidente municipal de Toluca, tuvo que dejarle el cargo porque el doctor Baz lo nombró director general de Gobierno. Y en ese cargo tampoco terminó porque se fue de diputado federal. Luego fue subgerente de ventas de la Conasupo y finalmente director general.
Desde antes, Salvador Sánchez Colín, quien pensaba que un político debería tener un buen negocio “para poder dedicarse libremente al servicio público” y “no tener tentaciones”, le había preguntado a Hank.
–Carlos, ¿qué negocio te gusta?
–El de petróleo, el de la gasolina.
Y con dinero que le prestaron unos amigos, Hank compró dos “pipas” y las dedicó al transporte de gasolina. Un día, de 1956 un superteniente de Pemex le dijo a Hank.
–Oiga, Carlos, tengo 10 “pipas” pero no tengo tiempo de atender el negocio. Se las vendo.
–¿Cuánto quiere?
–Un millón.
Hank no tenía el millón, pero se lo prestó el entonces director del Banco Agrícola y Ganadero, Luis Gutiérrez Dosal. Y junto con las diez “pipas” obtuvo la concesión de la ruta Salamanca, cuando todavía no existía el oleoducto. Luego obtuvo concesiones en Sonora, en Tamaulipas, en Mazatlán, e inclusive se asoció con Leopoldo Sánchez Duarte.
La fortuna de Hank González creció junto con su actividad política, cuando el presidente Díaz Ordaz lo designó gobernador y, después López Portillo lo hizo regente de la ciudad de México.
Por decisión del presidente Luis Echeverría, Jiménez Cantú llegó a gobernador, después de haber sido secretario de Salubridad. Su esoterismo y una gran deuda que dejó, caracterizaron su gobierno.
Siendo banquero privado, Alfredo del Mazo González se hizo amigo del entonces director general de Crédito de la Secretaría de Hacienda, Miguel de la Madrid Hurtado quien lo invitó a trabajar en el sector público como vicepresidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Seguros, en 1976.
Con López Portillo como Presidente de la República, Del Mazo pasó a ser director de Deuda Pública, luego director de Instituciones de Crédito y, finalmente, llegó al Banco Obrero, de donde saltó a gobernador del estado de México. (Hank González falleció en su cama el 28 de agosto de 2001)

*Reportaje publicado en el semanario Proceso el 5 de noviembre de 1984, revista 418. Hank González, fue el creador de aquella sentencia: “Politico pobre, pobre politico…”

EL CARTEL DE ATLACOMULCO O LOS BUCANEROS DEL PETROLEO MEXICANO

 

Por Lénin Bocanegra Priego*/La Verdad

grupo-atlacomulcoDe Atlacomulco, rico municipio del Estado de México, surge la cofradía política que mucho daño le ha hecho a México y a su democracia, pues de ella han emanado políticos y caciques que durante décadas se han adueñado del destino de los mexicanos, conduciéndolos e induciéndolos a situaciones de extrema pobreza y marginación, porque es de ahí donde, precisamente, encuentran el caldo de cultivo para continuar manipulando la voluntad popular. El último de los nefastos cófrades que ha parido ese grupo es Enrique Peña Nieto,  quien a base de  invertir miles de millones de pesos con la complicidad del IFE y de empresas privadas tales como Televisa, se impuso como  presidente de los mexicanos.

De Atlacomulco han emanado los principales dirigentes del PRI, careta tras la cual ha operado el grupo poderosamente económico que ha gobernado a México durante casi 70 años. Se inicia este Grupo con Isidro Fabela, nacido en 1882, precisamente en ese municipio. Fue gobernador del Estado de México de 1942 a 1945. Éste impuso a Alfredo del Mazo Vélez,  su sobrino, para que gobernara esa entidad, pero la cofradía alcanzó la cima a la llegada al gobierno de Carlos Hans González, que gobernó de 1969 a 1975, Hans  quiso ser candidato el PRI a la presidencia de la República pero no pudo por no cubrir los requisitos constitucionales, ya que no era hijo de padre mexicano. En 1981 arribó al gobierno de esa entidad el prisita Alfredo del Mazo González, hijo de Alfredo del Mazo Vélez. AMG  tuvo un desempeñó  nefasto; pero se le recuerda más porque fue arrasado por el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano durante la elección para elegir al Jefe de Gobierno del Distrito Federal. Otro prominente miembro de ese Grupo es Arturo Montiel Rojas, que se desempeñó como gobernador de EDOMEX  de 1999 a 2005. Pero como el Grupo Atlacomulco  no quitaba el dedo del renglón de poner a uno de sus miembros en la presidencia de la República, lo impulsó como  su candidato en el proceso interno priista, pero renunció porque Roberto Madrazo Pintado, su contrincante y allegado a esa misma cofradía, lo acuso públicamente de enriquecimiento ilícito. Antes de ese escándalo político, Montiel logró ubicar muy bien a su ahijado político favorito,  Enrique Peña Nieto, a quien primero designó como Secretario de Administración del gobierno mexiquense, después como coordinador de los diputados locales del PRI y luego como su sucesor (y ahora duerme en Los Pinos). El defeño Jorge Jiménez Cantú y los toluqueños Ignacio Pichardo Pagaza  y Emilio Chuayffer Chemor, también gobernaron a EDOMEX. Ellos también  emanaron del Grupo Atlacomulco. Ahora, esa cofradía se siente satisfecha porque  al fin uno de sus miembros, Enrique Peña Nieto, alcanzó la cúspide del poder como presidente de la República.

LA PARENTELA DE EPN.- Severiano Peña, su ascentro, porfirista de corazón, fue presidente municipal durante 4 períodos: 1914, 1916, 1921 y 1923. Enrique Peña del Mazo,  padre de  Enrique Peña Nieto,  fue pariente del gobernador  Alfredo del Mazo González. María del Perpetuo Socorro Ofelia Nieto Sánchez,  fue hija de Constantino Enrique Nieto Montiel,  familiar del desprestigiado  Arturo Montiel Rojas.

EL PODER ATRÁS EL TRONO.- En realidad quien ostentará el poder tras el delfín llamado Enrique Peña Nieto, no será precisamente  el Grupo Atlacomulco, pues escondidos bajo esas siglas se encuentran agazapados   Carlos Salinas de Gortari, Emilio Azcarraga, Elba Esther Gordillo Morales (a la que después traicionaron sin tocar su dinero en el extranjero. Su error: haber traicionado a Roberto Madrazo), Carlos Romero Deschamps, Humberto Moreira Valdés, Miguel Alemán Velasco, el Grupo  Televisa, Jesús Murillo Karam, Luis Videgaray Caso, Luis Miranda Nava, Enrique Martínez y Martínez y David López Gutiérrez, entre otros nefastos políticos de corte nacional y perfectamente conocidos por el pueblo.

PRESENCIA EN TABASCO.- Atlacomulco extendió sus redes a varias partes del país. Aquí en Tabasco se adhirieron como sus miembros prominentes el ex gobernador Mario Trujillo García, el ex presidente municipal de Centro, Gustavo Rosario Torres, Juan Molina Becerra, Máximo Evia Ramírez, Humberto Mayans Canabal, Freddy Chablé Torrano,  Juan José Rodríguez Prats y otros más que escapan a nuestra memoria.
Presidente de la Asociación de Abogados Progresistas, A. C.
*proabogados@hotmail.com

MARIA CANDELARIA (Multipremiada pelicula mexicana)

mariacandelariaMaría Candelaria (Xochimilco) es una película mexicana de 1943, dirigida y escrita por Emilio “Indio” Fernández y protagonizada por Dolores del Río y Pedro Armendáriz. Fotografiada por Gabriel Figueroa, fue ganadora de la Palma de Oro del Festival de Cannes. Resumen: Una reportera le pregunta a un viejo artista sobre el retrato de una hermosa india desnuda del que nunca ha querido hablar. El artista le narra la historia de María Candelaria (Dolores del Río), una joven indígena de Xochimilco que vivió a principios del siglo XX. La joven es rechazada por su propia gente debido a que es hija de una prostituta. El único que se atreve a estar con ella es Lorenzo Rafael (Pedro Armendáriz), un joven indígena que le profesa una profunda devoción. Pero el amor de los dos está a merced de los caprichosos juegos del destino. (Wikipedia)

TOUS LES MATINS DU MONDE/TODAS LA MAñANAS DEL MUNDO (film complet/Pelicula completa)

todas las mañanas del mundoTous les matins du monde est un film français réalisé par Alain Corneau et sorti sur les écrans en 1991. Il est tiré d’un roman homonyme écrit par Pascal Quignard, qui retrace la vie du compositeur français du XVIIe siècle, Marin Marais, et ses relations avec un autre compositeur contemporain, Monsieur de Sainte-Colombe. SYNOPSIS:

Sur la fin de sa vie, Marin Marais, violiste du XVIIe ‑ XVIIIe siècles, se remémore ses souvenirs de jeunesse et en particulier son apprentissage de la viole de gambe auprès de son maître monsieur de Sainte Colombe et de ses deux filles, Madeleine et Toinette.

1673, dans la campagne près de Paris. Marin Marais, un adolescent gauche de 17 ans, se présente à Monsieur de Sainte-Colombe, un maître gambiste connu pour son austérité (il est janséniste) et sa sévérité : il voudrait devenir son disciple. Sainte-Colombe, bien que vivant retiré du monde, est connu pour sa virtuosité et pour ses innovations techniques (tenue de la viole et de l’archet, addition d’une septième corde pour obtenir les notes plus basses).

TTP: EL ACUERDO SECRETO PARA SAQUEAR EL PETROLEO MEXICANO

Por Roberto González Amador, Miriam Posada García

y Tania Molina Ramírez/La Jornada

Crise Petróleo - Óleo GlobalLa negociación por parte del gobierno mexicano de un acuerdo comercial con una docena de países, incluidos Estados Unidos y Japón, abrió una ventana para que Washington insista en presionar para la apertura de la industria petrolera al capital privado, independientemente del debate nacional en la materia que está en curso.

Es una de las oportunidades que, para el interés político y económico de Estados Unidos, se abren con la negociación del llamado Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés), en la que participa el gobierno mexicano desde los últimos meses de la administración de Felipe Calderón (2006-2012), que fueron retomadas por el gobierno de Enrique Peña Nieto, de acuerdo con un documento oficial del Congreso de Estados Unidos.

El TPP involucra a Estados Unidos, Australia, Brunei, Canadá, Chile, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, Vietnam y, más recientemente, a Japón. Fue descrito por la Secretaría de Economía, en noviembre de 2012, como el proceso de negociación plurilateral más relevante y ambicioso a escala internacional por la cobertura de productos y las disciplinas que incluye.

Los países involucrados en el proceso de este tratado de libre comercio representan 35 por ciento de la producción mundial.

El antecedente del TPP, el llamado Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica, también conocido como Pacific Four o P4, involucró a Brunei, Chile, Nueva Zelanda y Singapur, que entró en vigor el primero de enero de 2006. En 2008, el área de influencia del acuerdo se amplió con la incorporación de Estados Unidos a la negociación de lo que a partir de entonces se conoce como TPP.

El gobierno mexicano se incorporó a la negociación relativamente tarde. Fue en noviembre de 2011, durante la cumbre de jefes de Estado y de gobierno del Foro de Cooperación Asia Pacífico (APEC), realizada en Hawai, donde el entonces presidente Felipe Calderón manifestó el interés de su administración de formar parte decidida en el proceso de negociaciones del TPP.

Estamos convencidos de que la iniciativa del TPP está diseñada para lograr altos estándares comerciales, con el propósito de hacer frente a las necesidades del siglo XXI. México emprenderá las acciones que nos permitan atender nuestros retos y alcanzar los planteamientos que persigue esta iniciativa, siempre considerando un marco normativo que atienda las posibles sensibilidades de los sectores productivos nacionales, dijo entonces Felipe Calderón.

La administración del presidente Peña Nieto, que inició el primero de diciembre de 2012, retomó la estafeta de la negociación iniciada por Calderón.

El 8 de octubre pasado, en Bali, Indonesia, también en el contexto de una cumbre de la APEC, Peña Nieto anunció que los gobiernos de los 12 países involucrados en el TPP firmaron una carta de intención para que este mecanismo pueda concretarse a finales de este año, según un despacho de la agencia Notimex.

Más riguroso que la propia OMC

Detrás de la declaración explícita de crear una zona de libre intercambio comercial entre los países involucrados en la negociación, el TPP representa en la práctica una extensión del concepto de área de libre comercio a bienes y servicios.

Es una versión más amplia, por involucrar a más países, del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), al que México fue atado hace exactamente dos décadas, durante el gobierno del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari (1988-1994).

Como en el TLCAN, del que forman parte Estados Unidos, México y Canadá, en el TPP también es Estados Unidos el país dominante, en términos económicos y políticos.

El TPP sirve a varios objetivos estratégicos de la política comercial de Estados Unidos, menciona un reporte del Congreso de Estados Unidos, fechado el 21 de agosto de 2013. El proceso de negociación del Acuerdo de Asociación Transpacífico tiene 29 capítulos, que incluye acceso a bienes, servicio y agricultura; derechos de propiedad intelectual, compras de gobierno, reglas de origen, competencia, mercado de trabajo y estándares medioambientales.

En muchos casos se pretende que las reglas que están siendo negociadas sean más rigurosas que aquellas comparables dentro de la Organización Mundial de Comercio, que son de cumplimiento obligatorio para los países miembros, agrega el documento elaborado por el Servicio de Investigaciones del Congreso estadunidense.

Algunos temas, como el de las empresas propiedad del Estado, la coherencia entre regulaciones y la competitividad en las cadenas de suministro, abren nuevos caminos en cuanto a la negociación de acuerdos de libre comercio se refiere. Dado que entre los países que forman parte del proceso del TPP hay naciones de economías avanzadas, de ingreso medio y en desarrollo, el tratado, si se lleva a la práctica, puede representar una sustancial restructuración de las economías de algunos de los países participantes, agrega el documento.

¿Y México?

Como resultado de las normas del TLCAN, prácticamente la totalidad del comercio entre México, Canadá y Estados Unidos se realiza libre de aranceles y barreras, según el documento del Congreso estadunidense.

¿Qué podría ganar Estados Unidos respecto de su relación con México, si ya ahora el comercio fluye libremente?

El documento apunta:

Las negociaciones del Acuerdo de Asociación Transpacífico pueden abrir un espacio para abordar cuestiones adicionales, como la reconsideración por parte de México a la exclusión de la inversión privada en su industria petrolera.

En noviembre de 2012, la Secretaría de Economía envió un informe al Senado para dar cuenta del proceso de negociación por parte del gobierno mexicano en el TPP. En el documento no se menciina el tema del petróleo, tratado en el reporte del Congreso de Estados Unidos.

Los cables sobre México en WikiLeaks

LA QUINA, SU BRONCA CON SALINAS (Reportaje completo publicado en 1989)

0637-g-189x250Por Oscar Hinojosa/Proceso*

A leguas se notaba que no se querían. La suya era sin duda una relación de conveniencia. La cordialidad –precaria y forzada– nunca excedió los límites del protocolo, de la apariencia. Las sonrisas y los abrazos, destinados sobre todos a la foto para el público, no podían ocultar un dejo de impostura. Pocos creían que hubiera sinceridad en esos gestos, porque aun los menos enterados entendían que Salinas y La Quina en realidad chocaban. Y que sordamente se combatían, en una lucha con treguas sólo para despistar al enemigo pero sin cuartel, como indica la aprehensión del líder petrolero, tratado con un rigor que parecía reservado a los adversarios del sistema priísta.
En la ofensiva contra La Quina se combinan las exigencias del proyecto modernizante del salinismo, que requiere de un sindicalismo que sin retobos se sume a la transformación neoliberal de la planta productiva, con un ajuste de cuentas en el seno de la familia revolucionaria, que sugiere un estilo personal de gobernar, independientemente de las simpatías que en el operativo pudiera redituar a un gobierno que pide a gritos apoyo popular.
El principio del fin del capo sindical tiene fecha precisa: 30 de enero de 1984, cuando el entonces secretario de Programación y Presupuesto, Carlos Salinas de Gortari, tomó la decisión de acabar con el contratismo sindical, la fuente principal del poderío quinista.
Ese día, Joaquín Hernández Galicia supo qué tan pesada podía ser la mano de Carlos Salinas de Gortari. Ahí donde la mano vacilante de otros se detuvo, el secretario de Programación y Presupuesto puso su firma; el decreto anticontratismo sindical. Pócima mortal contra el enriquecido grupo sindical que encabezaba La Quina.
Veneno puro el acuerdo firmado por Salinas, sobre todo el punto tercero:
“Conforme a lo dispuesto por el artículo 51 de la Ley de Obras Públicas, en las obras por administración directa, bajo ninguna circunstancia podrán participar terceros como contratistas, sean cuales fueren las condiciones particulares, naturaleza jurídica o modalidades que éstos adopten, incluidos los sindicatos (subrayado de la redacción), asociaciones y sociedades civiles y demás organizaciones o instituciones similares”, decía el decreto de CSG.
En realidad, varios meses antes Salinas había iniciado la cruzada modernizante contra el poderoso “guía moral” del sindicato petrolero. Firmes indicios permiten presumir que la primera escaramuza contra La Quina consistió en filtrar a la opinión pública informaciones privilegiadas sobre la riqueza económica del sindicato petrolero.
“Altas fuentes” –que podría ser la fórmula periodística de designar a Salinas de Gortari o a alguno de sus allegados, que probablemente lo fueran también de Reyes Heroles –hicieron posible que el columnista Manuel Buendía informara en el último trimestre de 1983 que el volumen bruto de los contratos manejados por el sindicato petrolero representaba 80,000 millones de pesos, más 6,000 millones de pesos derivados del 2% de regalías que recibía La Quina sobre todos los otros contratos firmados por Pemex.
El propio Buendía encontró una vinculación de causa-efecto entre sus revelaciones y el acuerdo sobre el contratismo sindical. “Después de los datos que dio a conocer Red Privada entre octubre y noviembre del año pasado, no se pudo ocultar por más tiempo el hecho de que el sindicato petrolero –o mejor dicho, la élite de unos cincuenta líderes que reconocen la jefatura indiscutible de Hernández Galicia– está manejando la mitad de los contratos que debiera realizar Pemex directamente, y además recibe 2 por ciento de regalías sobre todos los otros”.
El acuerdo que cortaba la fuente de riqueza económica de La Quina era, para MB, un torpedo “disparado por Carlos Salinas de Gortari” que “puede haber dado bajo la línea de flotación del gigantesco buque-tanque en el cual los líderes petroleros transportan sus riquezas rumbo a puerto seguro”.
La batalla salinista contra el feudo sindical –vista en retrospectiva– demuestra que la astucia no es un atributo necesariamente negado a los técnicos y programadores. Zorro de los apapachos, La Quina cayó, antes de cada golpe, en el garlito de las sobadas de lomo de los egresados de Harvard. En 1984 y ahora, la embestida gubernamental se produjo después de varios signos de aparente reconciliación.
Veinticinco días antes del decreto anticontratismo, La Quina pudo creer que la tormenta había amainado, una vez que frente al presidente Miguel de la Madrid escenificara un acto de contrición –”por voluntad propia”– en el contexto de la llamada “renovación moral de la sociedad”. De la Madrid con satisfacción había recibido el compromiso de los dirigentes petroleros de “corregir en menos de dos años las fallas que tenemos”.
Seguros de que el Presidente les había extendido un salvoconducto después de observar el baño de pureza de La Quina, los dirigentes petroleros aseguraron que la corrupción en el sindicato era un asunto del pasado. “Es una hoja que ya se dobló”, dijo entonces Salvador Barragán Camacho.
Pero 25 días después el que se doblaba de coraje era La Quina. No era para menos.
La última ofensiva también se desarrolló pocos días después de que públicamente los líderes petroleros se entrevistaran –en medio de abrazos y buenos deseos de años nuevo– con el presidente Salinas, con el regente Manuel Camacho Solís, enlace entre el gobierno y la dirigencia sindical, y con el presidente del PRI, Luis Donaldo Colosio.
Se repitió la dosis: el golpe llegó cuando más desprevenido parecía La Quina.
Antes de caer, sin embargo, el dirigente real de los trabajadores petroleros le hizo la vida difícil a Salinas. La sucesión presidencial –una lucha que se libra simultáneamente en varios frentes– profundizó la pugna entre el exsecretario de Programación y el hoy encarcelado dirigente sindical. Adversarios de La Quina, que evidentemente no lo quieren pero que regularmente disponen de información confiable, han asegurado que Hernández Galicia “le iba a Alfredo del Mazo”, seguro de que sería imposible que Salinas obtuviera la nominación. Para el momento del destape de su gallo, Hernández Galicia había hecho preparativos. Desconcertado por la consagración de Salinas, sesgadamente apoyó a Cuauhtémoc Cárdenas, agregan, pero el dirigente del frente multipartidario rechaza esa versión.
Desde el mismo destape, La Quina no logró o no quiso ocultar su contrariedad. Contra los preceptos de la “cargada”, Hernández Galicia se apartó de la euforia que rodeó a Salinas en los días de triunfo. Sólo quince días después del destape, el dirigente de los petroleros manifestó a regañadientes su apoyo al precandidato priísta. “Salinas de Gortari, dijo, cuenta con todo el apoyo del movimiento obrero”.
–¿Por qué se enojó el día del destape?
–Esas son versiones tendenciosas, mañosas. Lo que ocurre es que después de estar de pie dos horas, se cansa uno y hay que saber retirarse para descansar.
Aspera, sin miramientos, en la contienda Salinas-La Quina ninguno de los contendientes se ha tocado el corazón.
Aún en plena campaña, cuando ya se tenía clara idea de las dificultades que Salinas de Gortari podría encarar el 6 de julio, La Quina no dejó de dirigir críticas severas a la conducción económica del país, aunque siempre declaró su fe priísta y su apoyo público al candidato.
Fieras críticas indirectas y abrazos en público definieron las relaciones de los dos personajes durante la campaña electoral.
Que no estaba atemorizado ante el inminente encumbramiento de Salinas, lo probó La Quina con el mensaje que, a propósito del año nuevo, dirigió a los petroleros en enero de 1988. Fue la más severa crítica que desde el seno del sistema se dirigió a la política económica del gobierno.
“Todos los días, todos los meses ha sido lo mismo en cinco años: la misma fórmula de aumentar tarifas e impuestos, cubriéndola con las frases: ajustes, estrategias, repuntes, conversiones, esquemas, coyunturas… Sólo un pueblo pacífico como el mexicano ha aguantado tanto. Pero ¿seguiremos aguantando tanto? Más cuando los que nos dicen amigos nos pegan como si fuéramos enemigos”, expresó La Quina en un mensaje, ampliamente difundido, con inocultable alusión al candidato en campaña.
Las broncas no impidieron, sin embargo, que Salinas apareciera del brazo y por la calle, con La Quina y Barragán Camacho, en escenas dedicadas al electorado.
En público, sonrientes y abrazados, pero también se enseñaban los dientes, con discreción, en lenguaje cifrado.
“No le podemos decir que somos los primeros en su precandidatura, ni que desde hace muchos años éramos sus partidarios…sino sencillamente, así como suena, sencillamente es nuestro candidato”, se vio precisado a decir Hernández Galicia, convencido quizá que un lenguaje más cortesano podría resultar contraproducente. “El partido se la está jugando con usted”, dijo Joaquín en la asamblea obrera de apoyo al extitular de la SPP.
Salinas, golpe por golpe, devolvió la indirecta con una frase que hoy adquiere una carga premonitoria:
“Invoco la memoria de Plutarco Elías Calles, fundador del PNR, que supo señalar a tiempo y con firmeza que en México se acabaron los caudillos y caciques. Sólo perduran las instituciones”.
Advertencias no faltaron aunque la táctica de Salinas confundió –por lo visto– a la mera hora al cacique petrolero. Cuando era un rumor in crescendo que Hernández Galicia alentaba bajo cuerda la lucha de Cuauhtémoc Cárdenas y erosionaba la campaña priísta, Salinas no se contuvo para amenazar a los que hacían alianza contra el PRI.
Ante la dirigencia del Sindicato Mexicano de Electricistas, nuevo aliado, Salinas definió el valor de las alianzas políticas.
“Las cosas que se hacen con mi partido, dijo tendrán una respuesta positiva en los hechos… Las que se hacen contra mi partido tendrán que atenerse a las consecuencias”.
En los primeros días había desacuerdo en la interpretación del mensaje. Hoy ya sólo es posible una lectura de la frase presidencial.
Vistos los hechos contra La Quina, ahora también adquiere nitidez la frase antes oscura de Javier García Paniagua, jefe de la policía metropolitana: “El gobierno siempre ha dado un trato a los disidentes y otro, muy distinto, a los infidentes”:
Sólo con dotes de clarividente, que a las claras no posee, La Quina pudo haber adivinado que una semana después de abrazar a Salinas de Gortari se hubiera dinamitado su imperio sindical. El 3 de enero, CSG había llamado a los líderes petroleros a poner a un lado los intereses particulares y sumarse al interés de México mediante el fortalecimiento de la unidad interna para tener mayor presencia ante los acreedores internacionales, según las versiones periodísticas de la reunión.
Ni un presentimiento les anunció el derrumbe. Ese mismo día, Barragán Camacho pidió un encuentro con Salinas y con Francisco Rojas, director de Pemex, para examinar la situación de la paraestatal. Los dirigentes petroleros confiaban en presentar “verdaderos procedimientos de ahorro a la nación”.
Al salir de Palacio Nacional, todavía La Quina manifestó preocupación por las reducciones presupuestales para la exploración y explotación petroleras. “Podemos quedar aprisionados totalmente para el futuro”, si no se exploran nuevas reservas, advirtió.
Y de ahí pasaron a desear feliz año nuevo a Camacho Solís, que todavía como secretario de Desarrollo Urbano y Ecología había participado en operaciones de enlace entre Salinas y La Quina.
El recorrido terminó en las oficinas de Luis Donaldo Colosio, presidente del PRI. Probablemente ajeno a los sobresaltos de los días siguientes, Colosio hizo el elogio del hombre que amagara con la huelga en caso de que se enajenara, así fuera un milímetro, la riqueza petrolera nacional:
Hernández Galicia, dijo el líder priísta, ha realizado una incansable lucha en defensa de las raíces revolucionarias de su gremio y su partido.

*Reportaje publicado en la revista Proceso numero 637 del  16 de enero de 1989