PEDRO INFANTE, LOS HERMANOS REVUELTAS Y LA REVOLUCION CUBANA*

Por Everardo Monroy Caracas

pedro indioÚnicamente El Golondrino y Armida se enteraron de la cercana amistad de Pedro Infante y Fidel Castro. Ni siquiera María Luisa, Lupita e Irma, sus mujeres de cama y confidencias, fueron informadas de esa relación afectiva e ideológica. Menos Ismael Rodríguez o Antonio Matouk, su apoderado. Tal vez Rodolfo Prado, al que trataba como un padre, pudo intuir aquello, pero prefirió llevarse el secreto al Panteón municipal de Mérida, donde lo enterraron sus hijos y esposa.

Pedro y el mariachi Vargas de Tecalitlán se habían presentado en Cuba el 4 de mayo de 1952, en el centro nocturno El Morocco, y el 25 de febrero de 1954, en una estación radial bajo el patrocinio de la cervecería Modelo. En la emisora Radio Progreso de la Habana tuvo contacto con el periodista de espectáculos, Dámaso Acosta, amigo del terrateniente y gallego, Ángel Castro, padre de Fidel y Raúl, presos desde julio de 1953 por intentar derrocar con las armas al dictador Fulgencio Batista. Dámaso era un mulato de piel muy oscura y dientes grandes y calizos.

El propio Pedro comentó que al ser abordado por el periodista, lo subyugó por su risa franca y contagiosa.

–Le acepté un par de cervezas Hatuey, aunque no debí hacerlo por un problemita de azúcar que me habían detectado por esas fechas…Pero Dámaso, después de hacer mi presentación, me invitó a un bar cercano a la radiodifusora. Nos fuimos a pie, casi a la medianoche para evitar público, y ahí nos encontramos con el padre de Fidel Castro, quien al ser amnistiado en mayo de 1955 viajó al Distrito Federal. Por presión internacional, el general Batista le perdonó el asunto del asalto al cuartel Moncada y en el que, según me dijo Fidel en una de nuestras comidas en Toluca, participaron entre ciento cincuenta o ciento sesenta guerrilleros y de los que mataron casi la mitad. La mayoría después de ser detenidos y torturados.

Armida me reveló lo dicho por Pedro en la Habana, Cuba al enterarse que yo escribiría una novela sobre el cantante mazatleco. En septiembre había cumplido cuarenta y siete años y daba clases en Caracas, Venezuela, donde radicaba como refugiado político desde el 2006. Mi prima aceptó que el encuentro tuviera lugar en La Bodeguita, uno de los bares más populares de la capital cubana. Ahí platicamos largo y tendido sobre nuestra familia y su relación con Pedro Infante o Pedro Alberto Torrentera Dorantes, como dijo en un principio que se llamaba (yo aún conservo todas sus cartas que me envió después de mi salida del rancho Los Quelites).

–Pedro me confió que después de su encuentro con el padre del comandante Fidel Castro, quedaron de proseguir su charla en Yucatán, donde planeaba vivir con su nueva compañera sentimental: una jovencita de ojos verdes que empezaba en el negocio de la artistiada y la que le dio una hija. De ella siempre me decía cosas bonitas porque nunca se aprovechó de su fama y dinero y lo único que le exigía era ser su esposa ante Dios y los hombres…

Pedro ya era casado, pero su mujer, quien lo había impulsado en su carrera de cantante, no podía concebir y estuvo de acuerdo en buscar un vientre ajeno para dejar su semilla. Conoció a una muchacha de quince años de la que se enamoró y desvirgó y fue la madre de sus tres hijos –dos hembritas y un machito– y una de ellas, la primogénita, se les murió de poliomielitis. La mujer nunca le exigió que se casaran porque había conocido personalmente a la conyugue oficial y en pago a su lealtad, nunca recibió molestias o enconos y hasta permitió que Pedro les comprara una casa en el Distrito Federal y les pusiera servidumbre. Cada mes, Matouk le entregaba un cheque de cinco mil pesos.

–Pero háblame un poco de la amistad de Pedro con Fidel Castro…

–Ay primo, qué mas puedo decirte. Pedro no abundaba mucho en los recuerdos, pero cuando quería, un poco exacerbado por los embrujos del aguardiente, contaba cosas de aquel pasado deslumbrante y de derroches. Lo de Fidel me lo dijo después de su convivencia en Texcatepec con Pascual Díaz, el ex guerrillero jaramillista y más tarde productor de amapola y mariguana. Sin embargo, El cara de caballo siempre repetía que se hizo narcotraficante por su rencor a los gringos a quienes quería enloquecer con tanta droga que se metían para que se mataran entre ellos… Al día siguiente, mientras Pedro se reponía de los excesos del desvelo, me contó lo de su amistad con el líder de la revolución cubana y la ayuda prestada a su causa. En varias ocasiones trasladó armas, medicinas y alimentos a la isla y lo hizo de noche y en su avioneta. En diciembre de 1956 Fidel había regresado clandestinamente a Cuba y Pedro estaba al tanto de su lucha y sus necesidades…

Todo se interrumpió por el accidente aéreo en Mérida y su decisión de pasar al anonimato. Por los periódicos supo del triunfo de Fidel y hasta su muerte en 1979 estuvo al tanto de lo que ocurría en Cuba. Siempre simpatizó con la causa cubana, por buscar la dignidad de su gente, entonces bajo el yugo de los marines y la mafia estadounidense.

Lo dicho por Armida coincidía en lo externado por otros cercanos del artista y cantante. Por ejemplo, logré tener acercamientos con los hermanos Rosaura y José Revueltas a quienes Pedro también les guardaba un profundo cariño. Los hermanos Revueltas, militantes comunistas, conocían a Fidel y Raúl Castro. Incluso, Rosalba había trabajado con Pedro en la película Islas Marías, bajo la dirección de Emilio El Indio Fernández. Eso sucedió en 1951.

Precisamente en una de las convivencias de Pedro con los hermanos Castro y Revueltas, prácticamente fue obligado a repetir todo el repertorio de las canciones de la película, principalmente El Cobarde. La guitarra y el ron acicalaron al artista y Rosaura, en varias ocasiones, se dobló por el llanto al recordar que en una de las islas prisión, la María Magdalena, frente a las costas de Nayarit, su hermano Pepe enfrentó la tortura y el hambre por colocar una bandera rojinegra en el asta del zócalo de la ciudad de México. Esa amarga experiencia la enfrentó de julio a noviembre de 1932, cuando estaba por celebrar sus dieciocho años de vida.

ACTIVE EN EL ANGULO INFERIOR DERECHO, DONDE DICE  YOUTUBE Y ASI VERA LA PELICULA EN SU SITIO ORIGINAL, ASI LO QUIERE QUIEN LA METIO, NI MODO:

*Todo lo que aquí se lee tiene ficción y realidad, pero estoy seguro que Pedro Infante siempre estaría de lado de las causas justas. Era un hombre de iglesia que jamás olvidó sus orígenes y el amor a los suyos. La humildad y la caridad eran sus principales divisas.

Un comentario en “PEDRO INFANTE, LOS HERMANOS REVUELTAS Y LA REVOLUCION CUBANA*

  1. creo que si lo hizo fue por su generosidad creyendo que los castro eran justo y lucharian por la vida de un pais pero si tuviera vivo se fuera arrepentido de haber ayudado a esos desalmados castro si es que fue asi auque lo dudo y se nota que si lo obligaron a cantar con mas razon

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