EL PINO, NUESTRO TSEKUB BALOYAN

Por Everardo Monroy Caracas

142187072411El sinaloense Salvador Martínez Della Roca, alias El Pino, fue secretario de educación del malogrado político Marcelo Ebrand en sus tiempos de jefe de gobierno del Distrito Federal. Su esposa, Mara Robles lo sustituyó en el cargo durante el reinado del abogado Miguel Ángel Mancera.

Todo quedó en familia. El ex repartidor de volantes y ex brigadista del movimiento estudiantil del 68, del que jamás fue vocero oficial o dirigente, en su actual chamba de secretario de educación de Guerrero pasará a la historia como un testaferro de Los Chuchos y de Ángel Aguirre Rivero.

Hasta la fecha, siguen los problemas de corrupción en el magisterio y la inseguridad en la mayoría de las escuelas públicas. Tampoco ha hecho efectivas las 105 plazas de docentes, no administrativas, prometidas al mismo número de egresados de la Escuela Normal de Ayotzinapa.

La Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (Ceteg) se ha convertido en un instrumento de presión política del gobierno de Rogelio Ortega Martínez, en detrimento de la ciudadanía, ante la promesa de garantizarles el pago puntual de sus salarios a doce mil integrantes de ese gremio.

Los maestros disidentes, en su afán de cobrar, quincena tras quincena, tienen que movilizarse, tomar calles, edificios y plazas públicas y así hacerse oír ante las secretarías de Gobernación y Educación. Otra de sus obligadas tareas es poner en jaque, durante sus respectivas campañas proselitistas, a ocho de los nueve candidatos a gobernador.

En este caso, el argumento tiene mayor peso moral: exigir la presencia con vida de los 43 normalistas secuestrados por policías y liberar a los presos políticos del régimen perredista.

Poco a poco los maestros han sido divididos y enfrentados ante la sociedad guerrerense, principalmente la de Chilpancingo y Acapulco.

El periodista Jaime Avilés, en su columna El Desfiladero del 26 de febrero de este año, precisó:

“Hay una estrecha colaboración entre Rogelio Ortega Martínez, gobernador interino de Guerrero, el asesino Emilio Chuayffet (por lo de Acteal) y la romántica Chayito (Rosario Robles). Al servicio de ellos, el secretario de Educación local, el perredista Salvador Martínez Della Rocca, alias El Pino, se encarga de negociar con los dirigentes de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (Ceteg) para ofrecerles dinero, dividirlos y desmovilizarlos.”

El Pino, brazo político en Guerrero de Los Chuchos –Jesús Ortega, Jesús Zambrano, Carlos Navarrete y Guadalupe Acosta—el viernes 8 de mayo tuvo que hacer un amago de renuncia para intentar demostrarle a sus adversarios políticos que no está amarrado con el “hueso” y sus padrinos (e incluyo a Rogelio Ortega y Ángel Aguirre).

Sin embargo, en realidad El Pino andaba tras la pista de una diputación en la asamblea capitalina, pero se le “chispoteó”, como diría el finado Chespirito.

El Pino es parte del engranaje de poder de una camarilla política que ha transado a nivel nacional con el PRI y PAN para intentar detener el avance de Luis Walton Aburto, amigo personal de Andrés Manuel López Obrador, y ayudar en sus aspiraciones políticas al priista, Héctor Astudillo Flores.

Beatriz Mojica, en su papel de espantapájaros, también hace su parte y seguramente tendrá su recompensa dentro del aparato administrativo de algún gobierno controlado por Jesús Ortega Martínez o Enrique Peña Nieto.

Algunos ex compañeros de lucha en el movimiento estudiantil de 1968, han revelado que El Pino fue detenido antes de ocurrir la masacre de Tlatelolco. La policía lo encarceló por andar de brigadista y ya en prisión se hizo famoso al fabricar vino con cáscaras de frutas, en una destiladora artesanal.

Luis González de Alba y Elena Poniatowska han dejado testimonio oral y escrito de las virtudes y aficiones etílicas de El Pino.

Por lo mismo, es considerado un asiduo militante de Baco, el dios romano de la embriaguez.

También su gusto por el alcohol fue ventilado durante sus tiempos de legislador (capitalino y federal) y como delegado político de Tlalpan, en la ciudad de México. Las meseras de Sanborns de Perisur lo recuerdan por sus maratónicas sesiones de café y cerveza al lado de sus cuates de farra, Carlos Imaz e Imanol Ordorika.

En Guerrero es una especie de Tsekub Baloyán, el simpático padrino de Chanoc: personaje extraído de la imaginación del escritor Martin de Lucenay y el dibujante Ángel Mora. El apego del viejo Tsekub al cañabar –aguardiente puro—era memorable.

Su cercanía con Los Chuchos le ha permitido tener contacto con el Secretario de Hacienda, Luis Videgaray, quien aspira ser presidente de México, y en sus momentos de lucidez gestiona dinero para ayudar a los maestros cetegistas. De ahí sus largas ausencias en la sede de la SEG y su permanente presencia en algunos restaurantes del Distrito Federal.

Salvador Martínez Della Roca, alias El Pino, al tomar posesión del cargo de Secretario de Educación –el 30 de octubre de 2014–, reveló que fue padrino de una generación de egresados de la escuela normal de Ayotzinapa y que le tocó enfrentar la tragedia de los dos estudiantes asesinados por policías estatales y federales, el 12 de diciembre de 2011: Jorge Alexis Herrera  y Gabriel Echeverría de Jesús.

El Pino, al respecto, jamás cuestionó públicamente al entonces gobernador Ángel Aguirre Rivero y, por el contrario, cerró filas, al lado de Los Chuchos, en un afán de protegerlo e impedir que se le iniciara juicio político en el Congreso de la Unión.

Hasta la fecha no se le ha hecho justicia a los familiares y compañeros de los dos normalistas ejecutados.

Tal vez lo único sobresaliente de El Pino es haber sobrevivido como catedrático en la UNAM y la UAG y como legislador y burócrata de gobiernos perredistas.

En Guerrero, los indicadores de analfabetismo y miseria siguen a la alta y el estado ha sido militarizado y ensangrentado gracias a la corrupción e impunidad imperantes.

En menos de diez años, Los Chuchos y sus lacayos han vulnerado la tranquilidad y economía de las familias guerrerenses.

Algo bueno debe salir de todo este embrollo.

No dudo que la próxima secretaria de Educación de Guerrero sea Mara Robles…

Todo es negociable, en estos tiempos de perversión política…

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