LUNA DE PRIMAVERA

Por Everardo Monroy Caracas

WayuuUn ser tan simple que piensa. ¡Bravo!

 Eso nos distingue y emparenta. Significa mucho que tengas o no cuatro zancos y te empujes con ayuda de los nudillos. Es muy corta la vida y demasiado larga la lengua…

Hay quienes aseguran que entre los siete mil millones de humanos, puedo encontrar una risa franca, como la tuya. Es posible.

Tendría que brincar de un continente a otro y navegar en algunos ríos tropicales.

Por la guajira colombiana o la Zulia de Venezuela y no hay pierde. Mi callada wayúu, de piel canela y saliva azucarada.

Desde la Amazonia llegué y el encuentro con Iiwa-Kashi me permitió sobrevivir. No fue fácil huir de las minas de carbón, allá por la cuenca del rio Rancherías. Siempre sumido en llanto negro y hambre.

Un esclavo más sin nombre y apellidos.

El mundo es tan pequeño aunque mida más de quinientos diez millones de kilómetros cuadrados. Es una minucia en comparación a los alcances de nuestros anhelos.

Por ellos estoy aquí…

Iiwa-Kashi me dice tantas cosas hermosas al oído y la beso y envuelvo con mis suspiros de amor y deseo. Es tan menuda, prudente y hacendosa que me niego a salir de la ranchería e ir al jagüey para que abreven los chivos.    

Estoy atrapado en tus ojos de carbón y diamante, Iiwa-Kashi. No te alejes, por favor.

Ahora es distinto, sigo encadenado a la galera de varilla y lamina, sembrando y cosechando pepino. El calor me consume y abrevo del barril de madera que el capataz ha colocado en un extremo.

La araña blanca castiga al fruto y la combatimos con azufre y permanganato potásico.

Huelo a cadáver y pecado.

Las rodillas me duelen de tanto castigarlas con la tierra arenada. Los químicos son quemantes y las plantas del pepino, picantes.

Las hojas irritan la piel y  han sembrado manchones rojizos en mis piernas, antebrazos y espalda.

Soy un desastre.

Y aun así canturreo:

…Dame un poco de ti, alondra mía/moja mis ojos con tu lengua moza/desnúdame/reposa/alondra mía…

Entonces me doy cuenta que la luna me guiñe y tintinea, como si enviara tu mensaje en clave morse y aclarara nuestras dudas.

Sigues tan radiante, pensativa y enamorada que ya no puedo dudar de ti.

Sueño y musito en la oscuridad unos versos del compa Apüshana:

Mioushii waya maakaa saain wunuu, suluupuna/Nouchikii na wapuulerua janakanat./Kepiashii waya maakaa saain aleket sakaa/Einuushii sutuma wei.

Emejirashii waya sotpa wuñaasü.

Chashii waya -lapuujain nakaa kashii numaa -/Suma-inru seyu wayuu…

Outushii waya -akaa katuule wouu…*

Ahora entiendo, porque lo llamó Vivir-morir.

Gracias mi Iiwa-Kashi… descansa…y deja que nuestra hija juegue con sus wayunkeras…

*Crecemos, como árboles, en el interior/de la huella de nuestros antepasados./Vivimos, como arañas, en el tejido/del rincón materno.
Amamos siempre a orillas de la sed.
Soñamos allá, entre Kashii y Ka- (el Luna y el Sol),/en los predios de los espíritus.
Morimos como si siguiéramos vivos.

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