LOS GATOS SON OTRA COSA

Por Everardo Monroy Caracas

black dog 01Uno sobre el otro y sin cara. Legua tras legua y de frente. Dan de tumbos sin tocarse. Los violines y gaitas intentan acallar los gritos y sugerirle a la escasa concurrencia que es mejor escuchar que caminar.

Ni la pianola logra imponer sus acordes.

Lo interesante es el tema sobre la defensa de los gatos.

Las mujeres, acodadas en la barra, discuten la posibilidad de castigar con cárcel a quienes maltraten o abandonen a los felinos domesticados.

En la ciudad, fortificada por ríos y puentes, conviven cien razas de gatos, eso asegura la dama de las lentejuelas oscuras y cabellera a rape. Le tiene predilección a los morroños persas y siameses.

Duerme con Tutankamon que adquirió en Ankara.

–Sin mi cosita peluda no sé qué haría –repite antes de remojarse la garganta con otro trago de cerveza–. Por eso odio a quien los lastima o abandona…

La tragedia de Ecuador, acaecida recientemente, ni siquiera es noticia en las televisoras.  Por ejemplo, los tres monitores del bar transmiten un partido de hockey, sin sonido.

El mundo es convulso –y todos lo saben– y desde las diez de la noche el bombardeo virtual minimiza cualquier asunto de violencia, corrupción y hambruna.

Los seiscientos o setecientos muertos del terremoto ecuatoriano pueden aguardar.

Se trata de jugar con los gatos, orientales o exóticos; de pelo corto o largo y ojos saltones, como canicas.

La otra chica de piernas cortas y cadera de tinaco, adelanta la noticia: en septiembre se casa y su luna de miel será en Cuba. Así que no asistirá al congreso internacional contra la violencia a felinos domésticos. El evento estaba programado en uno de los hoteles Hilton del Cairo.

–Mis amorcitos tendrán que quedarse con mi madre y eso me parte el corazón –dice y sus ojitos verde bandera, amenazan con soltar un par de lagrimitas.

–Tu madre ama los gatos, no debes preocuparte Sal –inquiere su amiga, la más flaca de las cinco.

Los cuatro violinistas y gaiteros, uno de ellos vestido de irlandés, siguen en lo suyo, pero las monedas escasean. Ejercen en la calle y no conmueven. Ejecutan temas de Los CranberriesZombie y Dream–, y el de la greña blanca y enhuarachado tiene la cabeza del gato Garfield estampado en su playera.

El mesero que camina como ganso y no esconde su preferencia sexual intenta contener la risa al escuchar el comentario de uno de los parroquianos.

–Estas pirujas deberían ir a Hong Kong y probar el gato a la parrilla con rúculas y espinacas remojadas con salsa de soya… Es un platillo exquisito y muy barato…

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s