EL MÁGICO CUERVO NEGRO DE TRUDEAU

Por Everardo Monroy  Caracas

o-JUSTIN-TRUDEAU-BOXING-TATTOO-570Reinventarse sumergido en un caldo caliente y unas patatas de concreto un poco chamuscadas por aquella vieja marejada de frio.

Es tan real la isla que huele a pan horneado y a potaje con mucha pimienta y laurel.

Pocos pueden arredrarse ante un nuevo espejismo urbano, donde los albatros o las salanganas decidieron estar presentes en pleno lunes y bajo las frondas de los árboles.

Dos jóvenes en patineta recorren la rue Hutchison y lamen sus helados de vainilla y chocolate.

Un viejo no para de hurgar dos contenedores de basura y un perro pit bull negro con lunares blancos en sus costados sigue atado al poste, frente a un bar, en espera de su dueño.

Montreal es un arcoíris desvencijado sin las ollas de oro prometidas por Hans Christian Andersen.

Una muchedumbre irascible protesta ante el museo de la fe. Han hurtado los ocho folios del pacto establecido por un dios inmortal que prometió no destruir al mundo con diluvios.

Ni el alcalde intenta intervenir ante tanto encono.

Un Gurú apostado frente al Memorial Percival-Molson mueve la lengua con arrojo y repite a viva voz:

¡Cada vez que aparezca el arco iris entre las nubes, yo lo veré y me acordaré del pacto que establecí para siempre con todos los seres vivientes que hay sobre la tierra!.

Si Gu es oscuridad y Ru destruye difícilmente tranquilizará a sus seguidores.

El final está cerca, eso repite la dama blanca de ojos acuosos que lleva un rosario negro en su mano de alondra.

Montreal palpita y sucumbe ante los oratorios del hockey y el llamado de paz del primer ministro Justin Trudeau, aún bajo el aurea de los chamanes haidas y su mágico cuervo negro arrojado por un enorme molusco peruano: Macha.

El 7 de junio la muerte tiene permiso de recoger moribundos incurables con la venia del gobierno. La ley así lo exige y como mandato oficial, ningún médico protesta.

En cada puerta repta una serpiente emplumada, como el rio Saint-Laurent, y que sus moradores llaman Le Fleuve de Rome. Nada altera su cauce y las belugas tienen el permiso real de morirse bajo los puentes.

Mientras el Gurú de torso denudo y velos naranja es martirizado por su esposa en homenaje a la mujer violentada, el padre Salaberry tira el hisopo y un sahumerio incaico antes de suicidarse.

Todo sucede en lunes y ante la indiferencia de los niños que ven televisión.

Bien por Melchor y Gaspar que lograron distanciarse de Baltazar, por negar el holocausto, y ahora viven refugiados en una isla de Quebec, muy cerca de Rimouski, donde los albatros son engullidos por los herederos del danés Christian Andersen.

Tendrán que devolver el contrato pacifista del hacedor de vida, hurtado en el museo de la fe a principios de marzo, antes de que los breñales de Montreal sean consumidos por el fuego. Hay desesperación y odio.

El lunes o lundi o monday, puede también llamarse killachaw en quechua o ponedeljek en esloveno. Depende del estado de ánimo y el comportamiento del sol antes de lavarse los dientes y desayunar.

La rue Hutchison es una pista de patinaje y los muchachos de casco y rodilleras siembran de helados y sonrisas las banquetas y jardineras. Es primavera y escasean las chamarras y gorros de lana.

Por fin, Dulcinea le cede su mano a Sancho Panza y es exactamente en el puente de la Concorde,  donde Teresa Cascajo, cuchillo en mano, prepara su vendetta. La traición del gordo escudero, su marido, debe pagarse a la manera de los toledanos y albacetenses.

Es mejor parar de contar, antes de arribar a los corredores de Saint-Hubert y escuchar los espantosos lamentos del profeta Jeremías. Aun continua en desacuerdo que los impíos vivan en prosperidad y jamás sean castigados por su patrón, el dador de vida y trabajo.

Clama y reclama:

–Sí, en mi pueblo hay hombres malvados, que están al acecho, agazapados como cazadores; tienden trampas y atrapan a los hombres. Como una jaula llena de pájaros, así están sus casas llenas de engaño. Por eso se hacen poderosos y ricos, están gordos, rozagantes y traspasan los límites del mal. Ellos no hacen justicia, no hacen justicia al huérfano, y prosperan, no juzgan con rectitud a los indigentes. ¿No los voy a castigar por esto? —Oráculo del Señor—. De una nación semejante. ¿No me voy a vengar?  Es algo espantoso, horrible, lo que sucede en el país: los profetas profetizan falsamente y los sacerdotes dominan a su arbitrio. ¡Y a mi pueblo le gusta que sea así! Pero ¿qué harán ustedes al fin?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s