LA HEROINA MEXICANA, EL PLATO FUERTE DE LOS GRINGOS (Reportaje completo)

Por J. Jesus Esquivel/Proceso

PROCESO-2063-191x250En un contexto de creciente consumo de heroína en Estados Unidos, el Cártel de Sinaloa contrató “cocineros” colombianos de drogas para rediseñar su producto (las heroínas cafecita y negra), hacerlo más claro –primero “canela” y ahora blanca– e inundar el mercado de la Costa Este de Estados Unidos, hasta hace dos años acaparado por proveedores chinos. De acuerdo al agente especial de la DEA en Phoenix, se enfrentan a un  grupo criminal mexicano  “muy inteligente y muy ingenioso”.

 Phoenix/Tucson, Arizona.‒ En su afán de adueñarse de todo el mercado de las drogas de Estados Unidos, el Cártel de Sinaloa contrató a un ejército de “cocineros” de Colombia para elaborar heroína blanca, lo que no tiene precedente en la historia del narcotráfico mexicano, revela la agencia estadunidense antinarcóticos, la DEA.

 “El Cártel de Sinaloa es, por mucho, el más poderoso del mundo; muy fuerte, muy inteligente y muy ingenioso en términos empresariales. Para apoderarse del mercado de la Costa Este de Estados Unidos cambió su producto para satisfacer a los consumidores de esa región, quienes nunca consumieron la heroína cafecita o la negra, la que tradicionalmente se produce en México”, dice a Proceso Douglas W. Coleman, agente especial a cargo de la División de la DEA en Phoenix.

 La organización criminal “se llevó a México a los cocineros para utilizar el proceso de manufactura colombiano de cambiar la heroína negra y cafecita en blanca”, destaca Coleman, quien lleva 27 años como agente de la DEA y tiene a su cargo la frontera sur de Estados Unidos, donde Arizona es la entrada principal de las drogas que contrabandea el cártel mexicano.

 En su primera declaración oficial sobre el Cártel de Sinaloa, Coleman indica que esta modalidad del grupo delictivo es reciente: “Cuando llegaron los cocineros colombianos a México, hace unos dos años como máximo, comenzamos a ver una nueva heroína que en las calles llamaban cinnamon (canela) por su color; era una combinación de las dos heroínas mexicanas, la cafecita y la negra”.

 La heroína repentinamente apareció en las calles de Estados Unidos; primero en la Costa Oeste, donde el mercado pertenece al Cártel de Sinaloa y donde se consumen cantidades industriales de las variedades cafecita y negra por ser muy baratas. Entonces la canela alcanzó gran popularidad y demanda.

 “Nos preguntábamos qué era eso. Hablamos con nuestros contactos, nuestros infiltrados en el narcotráfico de México y nuestros informantes. Logramos algunos arrestos. Poco a poco, y conforme disponíamos de mayor información, nos dimos cuenta de lo que ocurría: el Cártel de Sinaloa había traído a cocineros colombianos para manufacturar ese tipo de heroína. Los colombianos siempre han producido y vendido una más clara que la mexicana”, explica Coleman.

 “La contratación de los cocineros colombianos es la estrategia del cártel para controlar el mercado de la Costa Este”, enfatiza Coleman, y dice que hasta hace dos años en esa región de Estados Unidos, que va desde Georgia hasta Maine, el Cártel de Sinaloa no podía competir en el negocio de heroína blanca ni en el de cocaína. Los narcotraficantes asiáticos y los colombianos controlaban ese mercado, donde los consumidores tienen mayor poder adquisitivo y pueden comprar drogas más refinadas.

 “Los capos del Cartel de Sinaloa siempre tenían que comprar estas drogas y arreglarse con los colombianos para traficarla hacia Estados Unidos, donde la heroína blanca asiática era la diosa. Pero se dieron cuenta de que con los cocineros colombianos tenían la oportunidad de expandirse también a ese mercado”, agrega.

 Conforme creció la demanda de la heroína canela y empezó a venderse en las calles de Nueva York, Chicago y Washington, la organización contrató más cocineros colombianos, a quienes Coleman califica de “muy prósperos y productivos” en su labor delictiva.

 Dos años después de sus primeros intentos de modificar las variedades cafecita y negra, los colombianos consiguieron aclarar paulatinamente la canela. “La que distribuyen ahora en la Costa Este es casi tan blanca como la china, con la que siempre habíamos lidiado en la DEA”, admite el agente especial.

 De acuerdo con la DEA, la aparición de la heroína blanca mexicana es responsable del incremento en la producción de amapola en México. El Departamento de Justicia de Estados Unidos sostiene que entre 2013 y 2014 aumentó en 62% el cultivo de amapola en Guerrero y en el Triángulo Dorado, región de la Sierra Madre Occidental que abarca parte de Chihuahua, Durango y Sinaloa.

 El creciente consumo de heroína, especialmente mexicana, es el principal problema de salud pública actual de Estados Unidos. El presidente Barack Obama, a punto de concluir su segundo mandato, fracasó en sus intentos por contener la demanda de esa droga y disminuir el número de fallecimientos por sobredosis.

 La Encuesta Nacional sobre Salud y Consumo de Drogas que elaboró el gobierno de Obama en 2014, establece que hace dos años Estados Unidos tenía unos 914 mil consumidores de heroína y en ese mismo periodo hubo 437 mil muertes por sobredosis de esa droga; es decir, cada día fallecieron 129 personas por dicha causa.

 Coleman indica que el aumento de la demanda de heroína en su país está relacionado con el consumo de otras drogas psicotrópicas y de medicamentos controlados, pues los adictos a esos productos (que se venden únicamente con receta médica) consiguen heroína mexicana barata cuando no obtienen los fármacos de patente fabricados a base de opiáceos.

 El “tiro” de cafecita o negrita en Estados Unidos cuesta de cinco a siete dólares, mientras que una pastilla de cualquier medicamento controlado llega a valer hasta 40 dólares.

 Un mercado más exigente

 Tras contratar a los “cocineros” colombianos, los cabecillas del Cártel de Sinaloa se enfocaron en un sector de consumidores que puede comprar heroína más cara: los adictos de Nueva York, Vermont, Massachusetts, Illinois, Connecticut, Pensilvania y Virginia, entre otras ciudades.

 “La heroína del Cártel de Sinaloa nunca había sido producto de consumo en Nueva York y más al norte. Toda la heroína que se consumía en esa zona venía de Asia”, insiste Coleman.

 De hecho, puntualiza, los mercados costeros “estaban bien definidos. Los consumidores en la Costa Este no consumían heroína negra ni cafecita, no sabían qué era. Los consumidores de aquí (Arizona) no conocían la heroína blanca”.

 Sin embargo, continúa, “el Cártel de Sinaloa se dio cuenta de que el consumo nacional se incrementó y que la adicción a la heroína se ha mantenido constante muchos años; y aprovechó tal circunstancia… Intensificó su intervención en esa demanda, expandiendo su mercado para controlar la heroína que llega a la Costa Este”.

 Además, los narcotraficantes mexicanos son dueños de las rutas de distribución y del transporte de drogas en todo Estados Unidos, lo cual les facilitó la entrada en la Costa Este con su heroína blanca. Por eso la DEA sostiene que la heroína blanca que se consume en Nueva York, Boston y Washington no es más que la clásica cafecita o negra muy bien refinada por cocineros colombianos.

 –¿Qué tan poderosa es la heroína blanca mexicana en comparación con la asiática? –se le pregunta al agente especial de la DEA.

 –Depende de la etapa en la que se consiga. No se puede poner un número exacto porque depende de su manufactura, pero la heroína cuando cruza la frontera suele tener un nivel de pureza de entre 65 y 80%; ese es el resultado de las pruebas de laboratorio cuando la confiscamos.

 En las bodegas que el Cártel de Sinaloa tiene en casi todos los estados de la Unión Americana, la heroína blanca mexicana se “corta” (mezcla) muchas veces para su distribución y venta. Coleman apunta que los consumidores prefieren la heroína blanca con 5% de pureza, el máximo que resiste el organismo humano.

 –¿Qué fracción del Cártel de Sinaloa contrata a los cocineros colombianos para la manufactura de la heroína blanca?

 –Es difícil definirlo. Sabemos que los colombianos que están en México son contratados sólo como manufactureros. De acuerdo con la información de inteligencia que tenemos sobre ellos, los narcotraficantes de Colombia no están enviando más heroína a México para que la contrabandeen a Estados Unidos, sino que los “cocineros” han sido contratados para producir opiáceos en México, exclusivamente para el Cártel de Sinaloa.

 –¿Cuál es el precio de la heroína blanca mexicana en el mercado de la Costa Este?

 –A ese mercado se puede llevar heroína blanca mexicana y convencer a los drogadictos de que es heroína blanca pura, como la china, por lo que a veces llega a los 80 mil o 90 mil dólares por kilo. Eso no cuesta el kilo de heroína mexicana en la Costa Oeste, por eso la ganancia con la heroína blanca en la Costa Este es gigantesca para el Cártel de Sinaloa… porque mete heroína café que parece blanca y la vende a un precio similar al de la heroína blanca de China.

–¿Esto quiere decir que el Cártel de Sinaloa muy pronto tendrá en su poder el mercado de heroína de la Costa Este?

–Si todavía no son los dueños de ese mercado, eso sería una sorpresa para mí. Recuerde que lo único que hace el Cártel de Sinaloa es meter un nuevo producto por las rutas de trasiego que ya le pertenecen en la Costa Este. Por esas rutas ya ha introducido cocaína, metanfetaminas y mariguana; por ello se ha establecido tan bien con su heroína blanca. Es decir, en lugar de estar moviendo un kilo de cocaína mueve un kilo de heroína.

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