PILARICA NO ES ERÉNDIRA

Por Everardo Monroy Caracas

1Tengo que leer el libro y aun no lo escribe. Aguarda, tampoco lo ha soñado, me advierte Clarisa.

Recuerda que antes de despertar pide que encendamos el ordenador portátil y dejemos sobre su escritorio una taza de café sin azúcar y un par de donas con chocolate.

La idea central nace de una infanta-prostituta y una abuela furibunda y mercenaria. La historia transcurre en Huayacocotla, un villorrio serrano  construido entre la cumbre de un cerro de caolín.

La chica anda descalza y con el cabello desperdigado que casi arrastra. Crisóforo Licona no suelta prenda y la tiene apartada. La vieja Teca ya recibió los veinte mil pesos y un par de vacas. El problema es que también la tiene alquilada con un par de rancheros de Los Naranjos y dos veces al mes la recogen y regresan después de darle el uso pactado.

–Si me la lastiman, se pudren, desgraciados –les advierte la anciana cada vez que Pilarica desciende del caballo con los doscientos pesos en la mano.

Licona casi enloquece al enterarse de aquel malsano convenio y aun así quiso tenerla en su hacienda, sin importarle que ya no fuera virgen. Pilarica le tenía asco y miedo. Por tal razón, no dudó en huir del pueblo con el hijo del mayordomo de la iglesia de San Pedro Apóstol, un año menor que ella, y refugiarse en Agua Blanca Iturbide, donde abordarían el ferrocarril con dirección a Poza Rica.

El viaje fue truncado y Cástulo, sacrificado. La cacería duro tres días y en ella participaron Licona y los dos rancheros. Después la rifarían y Pilarica tendría que casarse con el ganador.

Elmer Reyna  saltó de la cama dispuesto a escribir de un solo tirón la novela corta que intitularía Los obligados devaneos de Pilarica, cuando el abuelo entró  a su habitación y le arrojó un delgado libro de pasta blanda con una fotografía sepia donde una chica esmirriada y descalza bañaba  a una anciana del tamaño de una ballena, metida en una tina circular y en pleno desierto.

–Lee esta vaina antes que pierdas el tiempo… –exclamó y sin más, abandonó el lugar con ayuda de su bordón de pochote.

Leyó el título del libro y el nombre de su autor:

La Increíble y Triste Historia de la Cándida Eréndira y su Abuela Desalmada.

De Gabriel García Márquez

Elmer tendría que volverse a dormir para soñar una nueva historia, chingada madre. Otra vez el abuelo había hecho de las suyas. Ave de mal agüero.

audiolibro:

Link para leer en PDF la novela corta de Gabriel García Márquez: La increible y triste historia – Gabriel Garcia Marquez

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