DON ANGELINO/VI

Por Everardo Monroy Caracas

jesus01LA CABEZA DEL MARRANO

6

–Así dice el Señor: ¡Maldito el hombre que confía en el hombre! ¡Maldito el que se apoya en su propia fuerza y aparta su corazón del Señor!

La gente del mercado seguía en lo suyo: vendiendo o comprando y, en algunos casos, discutiendo. La elección había polarizado a los acarenenses y el tema tardaría varios días en disiparse. Las heridas aún sangraban.

El pregón de Santiago El Mayor no dejaba de retumbar bajo la enorme nave de asbesto. Entre aquel romerío, inmerso en puestos de verduras, granos, frutas, caldos y fritangas, las lamentaciones del profeta Jeremías cobraban vigencia en boca del asceta de Teloloapan.

— Venga ante tu presencia toda la maldad de ellos, y trátales como me has tratado a mí por todas mis rebeliones. Porque mis suspiros son muchos, y mi corazón está enfermo…

–¡Ya, pinche loco, nos estas espantando a los niños!… –exclamó un matarife que, tras las cabezas de marrano y costillares sanguinolentos colgados en ganchos, aparecía un cartel con el rostro de don Angelino, retocado en photoshop, y abajo la leyenda: ¡Solo unidos venceremos!.

Santiago El Mayor detuvo su marcha ante el carnicero y estiró su flaco y huesudo brazo. Lo señaló con el dedo índice, semejante al espolón de un gallo, y gritó:

— ¡Yo soy el hombre que ha visto aflicción bajo el látigo de su indignación. Él me ha guiado y conducido en tinieblas, y no en luz! Ahí veo un asesino embozado, que como las serpientes sibaritas, hipnotiza y corrompe. Hoy se ha tragado su alma, mañana sus huesos… No lo olviden…

Una anciana, de manos lastimadas por tanto limpiar pescado, se le acercó y entregó un envoltorio cubierto de papel periódico.

–Tome y coma buen hombre… –musitó– y que Dios lo proteja…

–Gracias, mujer –dijo conmovido Santiago El Mayor–, tu generosidad despierta esperanza y agradecimiento entre los incrédulos. No todo está perdido… El que bebe de esta agua, que es la piedad, volverá a tener sed, pero cualquiera que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed, es la vida eterna: la verdad, la humildad y la tolerancia…

–Entiendo lo que dices –dijo la anciana–. Yo le trabajé cuarenta años a la familia de ese desgraciado vicioso y putañero –y señaló hacia el cartel con colores del arcoíris–. Y me echaron de su rancho porque ya no les servía. Ahora me gano mis alimentos en una empacadora de mariscos, en Playa Sotavento….

El aspecto desvalido de la mujer le provocó conmiseración al asceta que recurrió a un pensamiento de Timoteo:

–En una casa grande, no solamente hay vasos de oro y de plata, sino también de madera y de barro: hay unos para uso honroso y otros para uso común…Sin embargo, ambos están preparados para una buena obra porque serán útiles al Señor… Ve mujer y siéntete grande ante la nobleza de tus actos…

En esos instantes, a través de los altoparlantes colocados en diferentes lugares del mercado se escuchó la voz rasposa del dirigente de los comerciantes establecidos, fijos y semifijos:

–Compañeros, se les invita a todos para que asistan al encuentro que tendremos con nuestro gobernador electo, Don Angelino Licona. Les aclaro que la entrega de “los dulces y libros” (dinero, en lenguaje cifrado) será hasta después de la asamblea. No falten y traigan a sus hijos… Aprovecho para darle las gracias a los compañeros carniceros y a los molineros por regalar los chicharrones y los bisteces de res y las tortillas… Así que vénganse sin comer… la administración del mercado pondrá las cervezas y los refrescos…

 El asceta de Teloloapan únicamente movió la cabeza y metió en su bolsón de ixtle las carpas descamadas, envueltas en papel periódico. Comprendió que sus palabras tardarían en ser entendidas. Los oídos y las miradas de los fenicios y fariseos, como llamaba a los comerciantes y su clientela, continuaban en el limbo de las necesidades materiales. Hastiado, Santiago El Mayor, salió del mercado.

–Tú los quebrantarás con vara de hierro y como a vasija de alfarero los desmenuzarás… –pregonó sin volver la cabeza.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s