SOY NORMA/IV

Por Everardo Monroy Caracas

FamiliaStolzenbach-gentilezaMariaInesEscalonaPurcell2005Los Shaw eran preparados y humanistas. Emma estudió enfermería obstetricia y obtuvo un diploma en el hospital Carlos Van Buren de Valparaíso. Fue parte del ejército de voluntarios que asistió a las víctimas del terremoto de 1906, donde murieron, únicamente en la ciudad porteña, tres mil personas y otras treinta mil resultaron heridas. Por su parte, Wilhelm Shaw –quien castellanizó su nombre por el de Guillermo– era un hombre prudente, parco al hablar y muy apegado a su oficio de artista plástico. Su estancia en Chile no fue un asunto fácil, porque en la adolescencia abandonó su amada Alemania y en un buque mercante cruzó catorce mil kilómetros de aguas oceánicas, las del Atlántico, antes de pisar tierra panameña y de ahí, en compañía de ocho aventureros de su mismo terruño, recorrer pantanos, vertederos pestilentes, valles y desiertos en su afán de establecerse en Iquique para trabajar en las salitreras.

Los Shaw se conocieron en Valparaíso, en la carpa Lirico donde Guillermo proyectaba una película muda, Ben Hur, protagonizada por Herman Rottger. Eso ocurrió en 1908 y un año después, en su calidad de marido y mujer, decidieron establecerse en San Francisco de Limache de donde era originaria Emma, de apellidos Lagos Vega. Su primera hija, Frida, nació en 1912 y la segunda, Julia, en 1914, durante el gobierno nacionalista y antibelicista del abogado santiaguense, Ramón Barros Luco.

Guillermo Shaw provenía de la ciudad de Bremen y fue precisamente en el puerto pesquero de Bremerhaven donde, a los quince años, pudo embarcarse en un buque mercante como ayudante de cocina. Su fortachona presencia y la mirada penetrante, azul celeste, lograron camuflar la verdadera edad no expuesta durante la entrevista de trabajo.

–Si el mayordomo de cocina dice que usted es capaz, lo demás sale sobrando –dijo el capitán al tiempo de palomear su nombre en la lista de la tripulación.

Eso ocurrió en el invierno de 1895 y realizó la odisea a espaldas de su familia, dedicada al comercio del pescado obtenido en el Mar del Norte, principalmente de anguila y sardina.

Durante el trayecto a Colón, Panamá, donde se traficaba con plata, oro y esmeraldas colombianas, Guillermo aprendió a dibujar al hacerse amigo de un artista turco-germano, Mesut Husayn, que soñaba trabajar en un teatro de revista, como escenógrafo, o en la incipiente industria cinematográfica. El joven decorador, dibujante y fotógrafo tenía familia en Santiago de Chile y en Argentina, y provenía del barrio de Arsten, en la parte suroeste de la ciudad de Bremen.

–Mesut me fue de gran ayuda en mi futura vocación artística  –años después recordaría Guillermo en su estudio de la calle Baquedano–, porque su amor a la estética y su don de dar sin recibir nada a cambio, permitió que yo creciera interiormente y dejara atrás mi pasado individualista, de mercanchifle y prángana. En ese barco holandés encontraría mi propósito de vida y desde entonces me aferré a ella. El mundo se convirtió en un interminable lienzo blanco donde cada objeto tenía color, volumen, olor…  y vida propia. La belleza siempre estaba por encima de los defectos y descubrirla y retenerla es uno de mis mayores retos.

Emma lo amaba y admiraba en silencio. Nunca le exigió dinero o amor para sentirse segura de su matrimonio. Ella obtenía el peculio familiar con el trabajo de madrota y, en repetidas ocasiones, realizaba visitas domiciliarias para auxiliar a enfermos terminales y ancianos en abandono, pero con posibilidades económicas. Su experiencia en la medicina la hizo indispensable en San Francisco de Limache y en las comunas adyacentes.

Los vecinos sabían que el pintor era socialista y no muy afín a las actividades religiosas. Sin embargo, jamás se negaba a proporcionar donativos para las fiestas patronales, como la dedicada a la Virgen de las Cuarenta Horas, durante el mes de febrero.

Otra de sus pasiones era el cine y Mesut, diez años mayor que él, lo recomendó con uno de sus tíos, Ömer Husayn para que aprendiera el oficio de proyectista de películas mudas y elaborara los carteles propagandísticos de las películas. En la compañía itinerante laboraban cinco personas: el proyectista y su asistente (el propietario y Guillermo); la taquillera (esposa del propietario), el violinista (limeño, curao y fascista) y el acomodador (también chofer e intendente de mantenimiento y limpieza).

La singular caravana recorrió la pampa, los arenales, valles y cumbres del norte y centro de Chile. Los cinco personajes lo hicieron a bordo de una camioneta Runabout, fabricada en la década de los veinte por la empresa automotriz Ford, pero modificada por un herrero de Iquique. La caja trasera fue ampliada y convertida en un hermético cajón de lámina con pequeños orificios para su ventilación. El piloto y copiloto se introducían a la unidad por la portezuela del primero. En los costados, Guillermo pintó en grandes letras blancas con fondo azul marino, las palabras: CINEMA MUTLULUK (Felicidad, en turco).

Durante los casi nueve años que el alemán trabajó en la compañía, de asistente pasó a ser proyectista, administrador y socio. En 1909 le vendió sus acciones a la viuda de Ömer Husayn y decidió afincarse en San Francisco de Limache, donde abrió su estudio en la calle Baquedano. En menos de seis meses se convirtió en el retratista consentido de la burguesía local e incluso, en 1921, Guillermo conoció a la actriz hollywoodense Edith Storey, a través del alcalde de la comuna de Quilpué, Rico Carvalho, quien lo contrató para que le hiciera un retrato al óleo a su atractiva invitada. En 1909, Storey había protagonizado el filme mudo Oliver Twist y que Cinema Mutluluk proyectó en Iquique, Tocopilla, Calama, Antofagasta, San Francisco de Limache, Villa Alegría, Valparaíso y en algunos barrios residenciales de Santiago.

Hasta su muerte, Guillermo Shaw conservó dos viejos proyectores de películas Phate Baby, de fabricación francesa, que funcionaban manualmente y con ayuda de una manivela de plata maciza. En ellas exhibió algunos filmes memorables de Charles Chaplin, Alice Guy Blaché, Luigi Maggi, J. Searle Dawley y Max Linder.

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