DON ANGELINO/XI

Por Everardo Monroy Caracas

jesus01EL ZALAMERO CON SUERTE

El hombre tiene que resistir ante la injuria de sus propios actos. No trastocar sus principios por miedo. Uno siembra y cosecha sin abundar en criterios bárbaros o razonables. Así funciona nuestro ciclo de vida. El que traiciona una vez, traiciona siempre.

Hay barreras ideológicas que nos impiden acercarnos y coincidir en los propósitos del éxito personal. Cuando creemos estar solos, recurrimos a la familia y bajo su manto castrante nos refugiamos. De ahí que el derecho al libre albedrío queda truncado y entramos a un nuevo estado vegetativo. Ya no es un asunto de política social, sino de inversión ideológica. Pasamos de lo ecléctico al infierno del cleptómano, sin darnos cuenta.

Tanto se puede decir al respecto que uno llega a descuidar el punto inicial de los hechos. He sido arrojado al mar y me sostengo en una balsa inflable del transatlántico portugués. Mi mayor error fue querer ser gobernador del estado y enfrentarme a golpes con el hijo del secretario de gobernación, un  desalmado y paranoico junior que tuvo la desfachatez de seducir y drogar a mi hija.

Ahora pago las consecuencias. Estoy al garete, sin agua ni comida, y con un calor endiablado que me consume y enfebrece.  No sé cuánto tiempo duraré lúcido y con vida. Solo recuerdo que el capitán Galindo me pidió que abandonara el salón de juego, porque había interferencia en la llamada telefónica. “Tiene que hablar desde la cubierta de popa”, insistió. Supuestamente era un telefonema urgente, del gobernador Mendoza, interesado en poner a mi disposición a su personal adscrito en la embajada mexicana de Portugal. De Lisboa, según me recordó el capitán Galindo, viajaríamos a Madrid donde me reuniría con inversionistas  europeos. Le creí.

Ahora soy un náufrago sin destino y condenado a morir. Imagino lo que informaría Galindo: “El ingeniero Gutiérrez resbaló y cayó. Fue imposible ayudarlo, vi claramente como se lo tragaba el mar y la búsqueda se dificultó por ser de noche. Es una desgracia”.

El domingo primero de abril tomaría protesta como el sucesor de Mendoza y el asunto ha quedado descartado. Seguramente Angelino Licona, por ser presidente del congreso local y dirigente estatal del  partido, será el relevo. Es lo que anhelaba. Siempre modocito, servicial, lleno de detalles. “Ingeniero lo que se le ofrezca”, “Felicidades, me enteré que mañana es su cumpleaños. Espero que sea de su agrado mi presente”, “Por favor, deje que yo personalmente recoja a su familia al aeropuerto y la lleve a su residencia”… Aprendí a tolerar su zalamería. Pagaba su cuota para ascender en la genealogía del poder y ahora, ya dueño de la situación, seguramente me recordará en la toma de posesión y jurará que será un fiel seguidor de mis postulados. Maldito sistema. Angelino es un corruptor profesional, innoble para defender su palabra y hombría. Tiene sangre de hiena y es avaro con lo propio. Sobrevive de la carroña política y del dinero público…  Oh Dios mío, algo chapalea muy cerca y creo ver una luz amarillenta a lo lejos…

El fin está cerca, mi ciclo de vida concluye… eso creo.

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