PRI, LA DERROTA DEL CAPO

Por Jose Gil Olmos/Proceso

PROCESO-2067-193x250Tras una severa crítica a Manlio Fabio Beltrones y a “la dinastía” que dirige el PRI por la derrota electoral del domingo 5, César Augusto Santiago, priista de larga data, les pide a los militantes de su instituto político reflexionar a fondo sobre lo que sigue para 2018 y no hacer acusaciones simplistas. Y se duele de que el partido surgido de la Revolución haya abandonado sus principios nacionalistas y el concepto revolucionario “como transformación y cambio”.

El PRI vive la más severa crisis electoral desde 1988, sostiene César Augusto Santiago, y menciona las causas: gobernadores corruptos y una dirigencia ineficiente y torpe, a las que se suman los medios de comunicación charlatanes.

 Santiago, quien ha sido secretario de elecciones del PRI en varias ocasiones, secretario de organización, presidente del partido y miembro de su Consejo Político Nacional, habla también de las “dinastías” de Manlio Fabio Beltrones, Emilio Gamboa y César Camacho, quienes se han apropiado de un partido que ya no tiene ideología ni organización y ha sido mudo ante los problemas del país.

Tras la derrota en siete de las 12 entidades donde hubo comicios el domingo 5, Santiago comenta que lo más fácil sería culpar de la “desastrosa derrota” al presidente Enrique Peña Nieto y pedir la renuncia de Beltrones para salir de esta crisis. Sin embargo, juzga más productivo convocar al Consejo Político y organizar una asamblea nacional en la cual se discuta sobre el rumbo que debe tomar el PRI.

 En el partido hay un temor fundado de que en 2018 pierda otra vez la Presidencia; considera insuficiente la crítica de Beltrones, quien en varias entrevistas y en un video habló de que los resultados son un “mensaje de la ciudadanía al partido y a sus gobiernos”, y pide reflexionar sobre el revés del priismo en Puebla, Veracruz, Tamaulipas, Chihuahua, Durango, Quintana Roo y Aguascalientes.

 Semanas antes de los comicios, Beltrones declaró al reportero que su partido enfrentaría una de las elecciones más difíciles, no obstante las reformas del presidente Enrique Peña Nieto, que están transformando el país (Proceso 2064).

 Santiago insiste: Beltrones tiene responsabilidad directa, junto con otros actores, de la pérdida de bastiones tradicionales y ciudades importantes como Pachuca, Zacatecas, Reynosa, Ciudad Madero, Tijuana, Juárez, Playa del Carmen, Chetumal, Durango, Chihuahua y la Ciudad de México, “donde sólo alcanzamos un ridículo 7%”.

 Los responsables, insiste, son los gobernadores corruptos: “¿Por qué tenemos que aguantarlos, por qué les tenemos que perdonar sus excesos? Los elegimos para que gobiernen bien. Si no lo hacen, el primero que tendría que denunciarlos sería el PRI; es su obligación. ¿Por qué nos hacemos cómplices?

 –En el caso del presidente Enrique Peña Nieto, ¿qué peso tuvo su mal gobierno?

 –El presidente hace uso de su prerrogativa, pero hay órganos legislativos que también actúan y deciden. Él tiene el derecho a tomar decisiones que estime convenientes, pero en el partido no. El partido no es de él, sino de los priistas que lo hemos hecho durante muchos años. El partido no es del presidente ni de Manlio Fabio Beltrones; es de todos.

 –¿El factor Peña Nieto no pesó?

 –Eso es darle otra excusa a la torpeza de la dirigencia. La dirigencia del partido tiene que evaluar y sopesar eso y actuar en consecuencia. Si no entiende eso, tiene un grave problema.

 Reitera que no hay oferta ni propuestas, pues el PRI no ha tomado un papel protagónico frente a lo que está pasando en el país; es un partido mudo. En Chiapas, de donde Santiago es oriundo, hay un desastre y el PRI chiapaneco no abre la boca.

 La peor crisis

 Entrevistado en sus oficinas, luego de que en las redes sociales circuló de manera profusa su posición crítica a Beltrones, el político chiapaneco asevera que los resultados electorales ponen al PRI en una de sus etapas más difíciles desde hace 28 años.

 “El PRI está en la peor crisis de su historia. No es un asunto menor; hemos tenido otras como en 1988, que fue una sacudida, aunque en 1991 nos recompusimos y ganamos 292 curules sin perder luego una sola elección, hasta 2000, con Francisco Labastida. Pero después de esa derrota, Roberto Madrazo, como presidente del partido, recuperó la mayoría de la Legislatura en pleno gobierno de Vicente Fox”, explica.

 Y abona sus reflexiones: “El nacionalismo revolucionario que le dio razón al PRI ya no existe. Soy de esa generación que queríamos divulgar la esencia mestiza, nuestra historia y cultura, ese nacionalismo que tenemos en el alma y que queríamos seguir el concepto revolucionario como transformación y cambio.

 “El PRI ahora sólo es institucional, ya no es nacionalista ni revolucionario; ya no le interesa la justicia social. Hoy sólo es Partido Institucional.”

 Ya no tiene una ideología, sino un árbol de razones ideológicas. “¿Qué vamos a ofertar, si un día amanecemos ultracapitalistas, otro socialdemócratas, en otro vendemos el petróleo y luego nos vamos a la ultraizquierda, al apoyar las bodas gay y la agenda de los homosexuales?”.

 El PRI, insiste, no tiene claridad ideológica. Si se hace un ejercicio de quitar a los personajes y se ponen en la mesa los documentos programáticos del PRI y el PAN, que son muy parecidos, no hay diferencia ideológica.

 En el proceso electoral recién concluido, el PRI no lanzó candidatos con propuestas para atender la inseguridad, y los problemas económicos: “No propuso nada, fueron sólo ocurrencias”. Hubo, como en la época del presidente Luis Echeverría, grandes concentraciones; todos vestían chalecos rojos y llevaban banderas, pero no propuestas.

 “Quiso suplirlas con mercadotecnia y sólo hizo una feria de ocurrencias con consultores extranjeros, quienes lo mismo estaban con el PRI que con el PAN, como el español Antonio Solá en Tamaulipas, que lanzaban mensajes sin contenido.

 “Con todo, uno se pregunta por qué la gente iba a votar. No tuvo claro qué le estábamos ofreciendo.”

 Las dedazos dinásticos

 Para César Augusto Santiago, nacido en San Cristóbal de Las Casas, la situación es muy sencilla: “Que se hagan responsables quienes hicieron posible la derrota electoral y expliquen por qué lo hicieron”.

 Priista desde 1961, Santiago es defensor a ultranza del espíritu nacional revolucionario de su partido. De ahí que, insista, con base en ese espíritu con el que nació, el PRI lance una convocatoria lo más amplia posible para llamar a la gente a integrarse, independientemente de sus intereses y razones.

 Esta convocatoria, explica, es para atajar a una dirigencia de tres o cuatro personas que controlan al partido y eligieron a los candidatos en las pasadas elecciones: los señores Beltrones, Gamboa Patrón y Camacho Quiroz.

 “Son tres dinastías porque tienen a sus hijos y a sus familiares en puestos de elección popular. El método de selección de candidatos fue de dedazos dinásticos”, sostiene Santiago.

 Adelanta que no piensa salirse del PRI, pues piensa dar la batalla dentro del partido: “No quiero irme porque no me dieron chamba. Yo no estoy pidiendo chamba. A mí nunca me han dejado competir en Chiapas, donde el PRI puso a Manuel Velasco, quien tiene en caos a todo el estado”.

 Reitera: la responsabilidad de Beltrones en la derrota del PRI en las elecciones pasadas es clara; le pide asumirla y provocar un proceso de reflexión democrático con los priistas.

 “Lo que me aterra es que ante una circunstancia como la presente la respuesta sea un video donde aparece el señor Beltrones con unos jóvenes como telón de fondo. Eso es una falta de respeto a la gente y a los jóvenes. Si la respuesta es esa, ya no tenemos remedio.”

 –¿Qué es lo peor que le puede pasar al PRI en esta crisis? –se le pregunta.

 –Que sigamos como vamos y decirle al señor Pedro Torres que haga un spot y lo meta a Televisa, diciendo que no pasa nada, pensando que la gente es tonta y que con esos spots van a creer que todo está bien. Esto sería lo peor, porque estaríamos dejando el camino abierto para que gane el PAN.

 –¿Eso es lo que está previendo?

 –Yo trato de ser congruente porque en el PRI he dejado parte de mi vida política y lo único que no me gusta es que le allanemos el camino al PAN. He combatido al PAN toda mi vida porque no soy reaccionario. Hay que recordar que el PAN nació para combatir al general Lázaro Cárdenas, esa es la razón de ser de ese partido.

 “Creo que a este país no le conviene ese partido reaccionario porque somos un país socialdemócrata por definición. Creo que la desigualdad es el problema, la pobreza, la falta de empleo. El mal uso de los recursos y del potencial humano es porque no entendemos que éste es un país al que le urge atender el problema de la desigualdad.

 Insiste: “No voy a aceptar nunca a que el PRI se preste para que el PAN gane. Eso nunca lo voy a aceptar”.

 –¿Qué necesita el PRI?

 –Primero decidir qué clase de partido quiere ser. Hace poco un expresidente del PRI me dijo que lo revolucionario ya no le interesaba a nadie; no sé de donde sacó eso. Tal vez haya una cierta ignorancia sobre la Revolución de 1910, pero el concepto revolución está plenamente vigente en todas partes del mundo.

 En ese sentido, manifiesta que urge un debate para entender lo que están discutiendo en el mundo sobre el futuro del modelo económico, estudiar lo que están proponiendo las corrientes de pensamiento en otros países sobre la sociedad que se quiere y luego trabajar con una dirigencia incluyente, “no de amigos, sino que represente a las mayorías”.

 Y agrega: “Yo no estoy pidiendo que Beltrones renuncie, porque mi lucha no es tan elemental. Si renuncia o no, es su problema, es un asunto de ética personal. Lo que pido es que se defina qué clase de partido queremos ser. Si les pesa el nacionalismo revolucionario, qué queremos entonces. Lo peor es la nada”.

 –¿Acabar con el dedazo?

 –Tenemos que profundizar en la democratización. Hoy estamos peor que con el dedazo. Hoy son dinastías las que están controlando el partido. Ahí están Beltrones, Gamboa, Camacho, Murat, Velasco, Albores, Sabines. Así no se puede competir.

 –¿Qué necesita hacer el PRI? ¿Lanzar una convocatoria para una asamblea ­nacional?

 –Primero, hacer una buena reflexión, pero que no la haga la misma dirigencia que perdió; luego, presentar los resultados ante el Consejo Político Nacional, y finalmente ir a una asamblea nacional para definir el perfil ideológico del partido, su programa y sus métodos de selección de candidatos.

 Santiago sostiene que un partido debe ser interlocutor entre la sociedad y el gobierno; si no es así, para qué existe un partido como el PRI actual, sin propuestas, ideología, organización, sin convencer a la gente.

 “En este momento, el partido es nada, pero tampoco hay que irnos por la salida fácil de culpar a Peña Nieto. Hay que ver claramente qué es lo que se está haciendo mal. Yo digo que tenemos que regresar a un partido real, con contacto con la gente y ofrecerle una disculpa por los errores cometidos.”

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