AUN GOLPEADOS, LOS MAESTROS RESISTEN…

Por Isain Mandujano/Proceso

PROCESO-2068-187x250TUXTLA GUTIÉRREZ, CHIS.– El jueves 15 cumplieron su primer mes de plantón y cada día suman a su causa a más compañeros, padres de familia, organizaciones sociales y religiosas, así como a ciudadanos de a pie. Es la jornada de resistencia más importante en la entidad desde hace 36 años, comentan los maestros de la sección VII.

 Los padres y madres de familia cerraron escuelas. Piden a la Secretaría de Educación Pública que no mande maestros sustitutos y exigen al gobierno federal abrir el diálogo con los docentes.

 Indígenas católicos aglutinados en Pueblo Creyente, organización encabezada por Marcelo Pérez Pérez, párroco de Simojovel, llegaron a brindarles apoyo. También vino gente de los municipios de El Bosque, Huitiupán, Amatán y Pueblo Nuevo a expresar su solidaridad, incluidos los sacerdotes Blas Alvarado, de Pueblo Nuevo, y Gustavo Andrade Hernández, de Venustiano Carranza.

 Para Pedro Gómez Bámaca, uno de los tres voceros del Comité Ejecutivo de la sección VII –los otros dos son Alberto Mirón y Manuel Mendoza Mérida–, “esto ya es una lucha magisterial y popular. ¡Que no quieran reducirlo a una lucha de los maestros y maestras! Junto a nosotros están organizaciones sociales, sindicales y ciudadanas”.

Adelfo Alejandro Gómez, secretario general de la sección, está en la Ciudad de México, donde forma parte de la Asamblea Nacional Representativa de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), junto con los representantes de los otros estados.

–¿No tienen miedo? –pregunta el reportero a Mendoza Mérida.

–Desde que creamos la CNTE, rompimos el miedo.

Chiapas –cuna de la coordinadora, el ala disidente del sindicato más grande en América Latina– es, junto con Oaxaca y Guerrero, la entidad que se ha opuesto con más tenacidad a la llamada “reforma educativa” impulsada por el presidente Enrique Peña Nieto desde 2013.

José Luis Escobar, integrante del comité ejecutivo de la sección VII lleva un registro detallado del plantón en la plaza central de Tuxtla Gutiérrez y sus inmediaciones.

El jueves 16 escribió: “Hoy llegó al campamento que mantenemos en Tuxtla Gutiérrez un grupo de señoras de la comunidad Laja Tendida, municipio de Venustiano Carranza. Trajeron dos recipientes grandes llenos de tamales de bola, de hoja de milpa y chipilín.

“Cuando los entregaron, una de las mujeres tomó el micrófono y nos dijo: ‘Maestros, esto es un presente de la comunidad para ustedes; estamos con su lucha’… Les advertimos, no queremos ver nadie en sus casas, lo acordado entre ustedes y la comunidad es que se vinieron todos a defender a la educación pública.”

Una doctora del Sistema Estatal de Salud cargó su camioneta en el centro comercial con productos de higiene, galletas, jabón y enlatados para entregarlos a los maestros en plantón. El mismo jueves 16 por la noche, maestros y maestras de la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Chiapas distribuyeron cientos de tortas entre los mentores.

En otros municipios, padres y madres de familia realizan boteos para recaudar dinero y recolectar víveres para enviarlos a los campamentos de Tuxtla Gutiérrez.

Escobar también escribió sobre los vuelos rasantes nocturnos de helicópteros y los cohetones lanzados por los maestros contra la aeronave; también registró los aguaceros, y el arribo de miles de uniformados federales, así como las embestidas, como la del 25 de mayo.

Cambios y amenazas

A finales de marzo, semanas antes de la movilización magisterial, el gobernador Manuel Velasco Coello removió al titular de Educación, Ricardo Aguilar Gordillo; lo sustituyó Sonia Rincón Chanona, una veterana priista de mano dura, cercana a Elba Esther Gordillo.

Las contradicciones se agudizaron en las últimas semanas. Mientras Velasco Coello manda videomensajes en las redes sociales, radio y televisión, en los que propone dialogar con los maestros, Rincón Chanona los acusa directamente de actos vandálicos; ella es la que amenaza con despedir a mil 100 maestros de la sección VII por su ausencia en las aulas, lo cual afecta a por lo menos una decena de sus dirigentes.

Gómez Bámaca comenta que desde enero pasado los 108 miembros del Comité Ejecutivo de la sección VII no han recibido sus cheques quincenales, al tiempo que la persecución y acoso judicial contra ellos –hay alrededor de 300 órdenes de aprehensión– se intensifica.

Víctor Manuel Ancheyta Bringas, uno de los pocos exlíderes magisteriales de la sección, dice que el gobierno miente cuando afirma que no puede dar marcha atrás, porque se trata de una reforma constitucional.

Basta con modificar una de las cuatro leyes secundarias –la Ley del Servicio Profesional Docente, artículo 73– que prevé la “evaluación punitiva”; “Ahí está el atorón –insiste–, en la evaluación punitiva. Pone en riesgo el derecho de la plaza ya ganada por los trabajadores de la educación”.

El gobierno federal busca desmantelar por completo a la CNTE, el último reducto del sindicalismo magisterial en México. Si cae, sería un mal mensaje a todos los mexicanos y los sindicatos que luchan contra las políticas neoliberales.

“Yo he vivido la mayor parte de las luchas en los últimos 36 años –sostiene Ancheyta, jubilado hace 12 años–. Hoy estamos viviendo la más brutal embestida represiva del Estado.”

Dice que el gobierno le apuesta al desgaste, pero en la asamblea estatal de la ­CNTE quieren darle mayor solidez a la movilización, de ahí que el miércoles 15 salió la segunda caravana magisterial de 30 autobuses a la Ciudad de México, para reforzar el plantón en la Ciudadela.

Creciente malestar

José Adriano Anaya, activista, investigador y editor, le exigió a la CNDH intervenir en el conflicto magisterial desde hace 33 días, cuando se inició el plantón. Le pidió investigar la violencia institucional y emitir medidas cautelares a los funcionarios federales responsables de promover el caos en la entidad y establecer la mesa de diálogo.

Para el investigador del Centro de Estudios Sociales para México y Centroamérica, Daniel Villafuerte Solís, el panorama político en Chiapas acusa un deterioro sin precedente. Nunca como ahora se había pedido la destitución de un gobernador, menos aún desde las calles.

Por lo general, los cambios –frecuentes en la entidad– han sido promovidos desde arriba. “Es innegable que hoy en Chiapas crece el malestar por la falta de solución al conflicto magisterial”, comenta el académico.

Y agrega: “El conflicto ha escalado de manera sorprendente, pese a la apuesta del gobierno por el cansancio: a las masivas marchas de protesta se han sumado diversos sectores de la población inconforme: organizaciones campesinas, padres de familia, sectores de la Iglesia católica; incluso el EZLN ya se pronunció.

Y en efecto, la tarde del viernes 17 el Ejército Zapatista de Liberación Nacional emitió un comunicado en el cual condena la “guerra contra el magisterio en ­disidencia”:

“La toma de rehenes (que eso y no otra cosa es la detención de miembros de la dirección de la CNTE), en cualquier terrorismo (el del Estado y el de sus espejos fundamentalistas) es un recurso para forzar un diálogo y una negociación. No sabemos si allá arriba se han dado cuenta o no, pero resulta que la otra parte (el magisterio) es quien busca el diálogo y la negociación. ¿O la SEP ya se afilió a ISIS y toma rehenes sólo para sembrar el terror?”, señala el texto zapatista.

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