EN NOMBRE DE DIOS, ODIO E INTOLERANCIA

Por Rodrigo Vera/Proceso
PROCESO-2068-187x250Aglutinadas principalmente en el Frente Nacional por la Familia, varias iglesias que operan en México —entre las cuales destacan la católica y las evangélicas— empiezan a organizar una gran movilización nacional de sus laicos para protestar contra la iniciativa del presidente Enrique Peña Nieto en pro de legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Obispos católicos, líderes evangélicos, organizaciones de laicos creyentes y agrupaciones de padres de familia comienzan a realizar marchas de protesta, publicar desplegados de prensa y lanzar fuertes declaraciones para impedir que el Congreso federal y los estatales aprueben esa iniciativa.
Rubén Rebolledo, recién nombrado vocero del Frente Nacional por la Familia, adelanta a Proceso: “La Iglesia católica y otras iglesias, junto con organizaciones de creyentes y de la sociedad civil en general, entre las que destacan agrupaciones de padres de familia, nos estamos articulando en el Frente para protestar conjuntamente contra la iniciativa de Peña Nieto que golpea duramente a las familias mexicanas. Planeamos realizar una gran movilización nacional”.
—¿Cómo surgió este Frente Nacional?
—Nació justamente a raíz de la iniciativa de Peña Nieto, la cual no sólo intenta legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo y su derecho a adoptar hijos, sino que también incidirá en los planes de estudio en las escuelas públicas, a fin de que a los niños se les imponga en las aulas una ideología de género.
—¿Y qué acciones de protesta planean realizar para impedirlo?
—Por lo pronto, ya nos manifestamos afuera de algunas dirigencias estatales del PRI y le enviamos una carta al líder nacional de ese partido, Manlio Fabio Beltrones, donde le externamos nuestro rechazo a la iniciativa.
“Más delante, realizaremos actos de protesta en el Congreso de la Unión y en los congresos estatales, cuando estos empiecen a discutir la iniciativa. También echaremos mano de las redes sociales para movilizar a la población. Y claro, seguiremos tejiendo alianzas con otras iglesias y grupos de laicos”.
—¿Qué otras iglesias pueden sumarse al Frente?
—Actualmente, tenemos pláticas de acercamiento con más iglesias evangélicas, con la anglicana, la bautista, los mormones y con la comunidad judía, por citar sólo algunas. Todas rechazan tajantemente el matrimonio entre personas del mismo sexo y, por tanto, la propuesta de Peña, quien utilizó a la familia como rehén de sus intereses de poder.
Tan sólo del brazo católico, al Frente ya se sumó la poderosa coalición Juntos Por México, que aglutina alrededor de 70 organizaciones nacionales de laicos, entre las que destacan el Movimiento Familiar Cristiano, Acción Católica, Escuela de Pastoral, Cursillos de Cristiandad, Renovación Carismática, Adoración Nocturna, Orden Franciscana Seglar y el movimiento Regnum Christi, brazo de los Legionarios de Cristo.
Francisco Bolívar Barraza, miembro de la coordinación nacional de Juntos por México, señala: “En nuestra organización participan alrededor de 3 millones de personas en todo el país, que ahora nos sumamos al bloque más amplio conformado por el Frente”.
Bolívar refiere que Juntos por México tiene nexos con la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), concretamente con su Comisión para la Familia, Juventud, Laicos y Vida, presidida por Rodrigo Aguilar, obispo de Tehuacán.
EL DETONANTE
Presentada el pasado 17 de mayo en la residencia oficial de Los Pinos, la iniciativa propone reformas al artículo cuarto constitucional y al Código Civil Federal, para reconocer a los matrimonios entre personas del mismo sexo, y que estos puedan adoptar.
Ese día, Peña Nieto congregó en Los Pinos a activistas de la comunidad LGBTTTI (lésbico, gay, bisexual, travesti, transgénero, transexual e intersexual), quienes estaban sorprendidos por la invitación —era la primer vez que un presidente los citaba— y más todavía por la iniciativa de reforma, que varios analistas interpretaron como una torpe maniobra política para llevarle más votos al PRI en los comicios que se celebrarían dos semanas después.
Al día siguiente, 18 de mayo, la CEM lanzó un pronunciamiento al que tituló “Ante la iniciativa del presidente sobre el matrimonio civil igualitario”. Ahí, la jerarquía católica se limitó a advertirle a Peña Nieto que, para ella, el único matrimonio válido sigue siendo el de un hombre y una mujer.
El 22 de mayo, el obispo de Cuernavaca, Ramón Castro Castro, encabezó en esa ciudad una multitudinaria marcha en la que participaron más de 20 mil manifestantes. Protestaron contra la iniciativa y sobre todo contra la decisión del congreso local que ya permitió en Morelos las bodas gay.
Una semana después, el día 29, el obispo de Toluca, Francisco Javier Chavolla, encabezó una marcha en la capital mexiquense, en la cual ya participó el recién creado Frente Nacional por la Familia, que repartió banderines con la leyenda: “No a la iniciativa Peña”.
El 31 de mayo, el obispo de Culiacán, Jonás Guerrero, condenó ante la prensa local la iniciativa de Peña Nieto, de quien insinuó que quizá sea gay de clóset y no debió casarse con Angélica Rivera.
Luego, tras los comicios del pasado domingo 5, algunos personajes aseguraron que la estrepitosa derrota del PRI se debió en parte a la inconformidad de un amplio sector, que se la cobró a Peña por su iniciativa.
El candidato del PAN a la gubernatura de Aguascalientes, Martín Orozco Sandoval, afirmó que tal decisión presidencial le “ayudó” a ganar. “Fue un regalito del cielo”, presumió. El obispo de Veracruz, Luis Felipe Gallardo, también consideró que la iniciativa influyó en la derrota.
Y el cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de México, a través del semanario de su arquidiócesis, Desde la fe —en su edición del pasado domingo 5—, calificó de “irresponsable” y de “profundamente inmoral” la iniciativa del Ejecutivo, asegurando que “no goza de simpatía y aprobación” en la “opinión pública”.
Desde la fe volvió al ataque en su edición del pasado domingo 12, reiterando que la iniciativa de Peña es una “imposición destructiva e inmoral”, detrás de la cual —aseguró— “está el intervencionismo extranjero de poderosos lobbys auspiciados por la Organización de las Naciones Unidas, que financian esta perversión de los valores en los que secularmente se ha organizado de manera natural la familia y la sociedad”.
LA MAREA CRECE
Aparte de la católica, muchas iglesias evangélicas han comenzado a protestar: el 30 de mayo, decenas de asociaciones religiosas y civiles de esta fe publicaron en la prensa nacional el Posicionamiento evangélico sobre el matrimonio igualitario, donde externaron su rechazo a la iniciativa.
Afirman que es “discriminatoria” porque sólo toma en cuenta “a un sector de la sociedad”. Piden “una amplia consulta nacional para que los legisladores puedan tener el pulso de la mayoría de la nación en un tema que puede ir de la homofobia a la heterofobia”.
El pasado martes 14 comenzaron las protestas evangélicas afuera del Palacio Legislativo de San Lázaro. Representantes de unas 2 mil iglesias se congregaron ahí para exigir que se les incluya en el debate de la iniciativa.
Mientras que el pastor Arturo Farela, líder de la Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas, que aglutina a cientos de estas instituciones, asegura a Proceso que su organización actuará por la “vía jurídica”; presentará una iniciativa de ley para defender a la niñez y contrarrestar la iniciativa de Peña.
Farela señala que, a diferencia de otros presidentes, Peña Nieto ha sido desdeñoso con la comunidad evangélica. Revela que el gobierno de Peña intenta aplicar medidas represivas para acallar la protesta social de las Iglesias.
El analista Elio Masferrer, quien lleva años de estudiar el comportamiento del voto católico y evangélico, señala: “En el contexto de las pasadas elecciones, Peña Nieto quiso diferenciar al PRI del PAN lanzando esta iniciativa, para hacer aparecer a su partido como de avanzada y liberal. Fue un golpe efectista. Pero le falló. Sólo logró espantar al voto católico y evangélico que se inclinaba por el PRI. ¡Claro! La derrota priista se debió también a otros factores”.
Augura Masferrer que arreciarán las protestas de las iglesias, sobre todo en los congresos estatales donde se debatirá la propuesta de Peña, quien sólo vino a atizar los ánimos ya caldeados.
Por lo pronto, las ocho iglesias que integran el Consejo Ecuménico de México —entre ellas la Católica y la Ortodoxa Griega— ya acordaron oponerse en bloque a la aprobación del matrimonio gay, misma que ya ocurrió en la Ciudad de México, Coahuila, Quintana Roo, Nayarit, Campeche, Colima, Morelos y Michoacán. En Jalisco falta por adecuar su Código Civil.
Y hay congresos estatales donde se acaba de suspender la discusión, como el de Chiapas, que ha venido sacando la iniciativa de la “orden del día” por instrucciones de su presidente, el legislador verde Eduardo Ramírez Aguilar, según publicó el miércoles 15 el diario local La Foja Coleta.
Masferrer señala que, además, Peña Nieto desbarató con la iniciativa su imagen mediática de “buen católico” que había venido construyendo desde que era gobernador del Estado de México.

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