DESABASTO EN OAXACA, LA FABULA

Por Arturo Rodríguez y Pedro Matías/Proceso
PROCESO-2070-193x250A nueve kilómetros de la mancha urbana de esta ciudad, sobre la carretera libre México-Oaxaca, que no está bloqueada, se aprecian las instalaciones de Liconsa, un enorme complejo lechero ubicado en Guadalupe, en el distrito de Etla, famoso por su producción láctea.
El complejo, que tiene una planta pasteurizadora y una empacadora, es abastecido por productores locales y desde ahí, se distribuye el lácteo a distintas zonas de la entidad. Para llegar ahí, ellos no tienen que pasar ningún bloqueo magisterial; para salir, pueden tener algún contratiempo, pues en un lugar conocido como Hacienda Blanca, a unos seis kilómetros, en la conurbación de la capital del estado, hay un plantón de maestros, precisamente en el lugar donde fueron desalojados de manera violenta el pasado 19 de junio, aunque se reinstaló al día siguiente.
No hay un bloqueo. Entre el 19 de junio y el pasado viernes 1, en Hacienda Blanca sólo había un grupo de maestros que ni siquiera impiden la circulación vehicular. Tanto los transportes de Liconsa como los que trasladan otros productos pueden entrar tranquilamente a la capital oaxaqueña.
Donde sí hay un bloqueo desde el 20 de junio es en la autopista de cuota Tehuacán-Oaxaca, a la altura de Nochixtlán, donde se dio el enfrentamiento entre los mentores de la sección 22 y ciudadanos de a pie con policías y elementos de la Gendarmería, con un saldo de nueve muertos y más de un centenar de heridos. Con excepción de la vía de cuota, la capital oaxaqueña no está incomunicada.
En sentido contrario, la carretera federal 190, en cuyo kilómetro 25 está el mencionado complejo de Liconsa, tampoco tuvo impedimentos para que los transportes salieran hacia las diferentes regiones: Cañada, por la carretera 135; Costa, por la ruta 190, siguiendo por la 125; la Mixteca, Sierra Norte, Valles Centrales y, en general, por casi todo el estado.
BLOQUEOS SIMBÓLICOS
Contra la versión difundida durante la semana pasada por el titular de la Secretaría de Desarrollo Social, José Antonio Meade, de que hay desabasto en Oaxaca —lo que dio pie el viernes 1 al titular de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, a “tomar medidas” contra los inconformes por afectar la normalidad de “millones de personas”—, Proceso observó que los llamados bloqueos si acaso retienen algunas horas a los transportes de carga, pero luego los dejan circular.
Al igual que el de Hacienda Blanca, los bloqueos de la carretera Oaxaca-Puerto Escondido, vía Juquila, a la altura de San Gabriel Mixtepec, son simbólicos; lo mismo sucede en la región de la Cuenca, Valle Nacional, donde el paso es intermitente y la vía se libera cada dos horas, y en Pinotepa Nacional, por la zona de Tlacamama.
Tan poca ha sido la resistencia en los diferentes puntos donde presuntamente hay bloqueos, que el viernes 1 de julio, el propio director general de Liconsa, Héctor Pablo Ramírez Puga Leyva, oriundo de Oaxaca, declaró que ese día hubo un abasto eficiente tanto en la capital de la entidad como en los Valles Centrales y en la zona de Los Loxicha, en la Sierra Sur.
Ese abasto alcanzó incluso a la región del Istmo, donde se supone que los bloqueos son más intensos. Sin embargo, hasta el cierre de la edición, nadie impidió la circulación vehicular.
Ese día, desde temprano, Ramírez Puga anunció la regularización de 90% del abasto; a las 14:30 horas incluso escribió en su cuenta de Twitter: “Mi reconocimiento a los trabajadores de Liconsa y Diconsa en Oaxaca por lograr un abasto eficiente”.
Los mensajes del director de Liconsa difundidos en redes sociales contrastaban con el anuncio de desalojos hecho al mismo tiempo por Osorio Chong, cuando advirtió que “se agotó el tiempo” para dar a entender que en las siguientes horas podría usarse la fuerza pública.
DESABASTO Y
 CARESTÍA, FALSO
Durante un recorrido por la ciudad de Oaxaca y la región de Valles Centrales, los reporteros no sólo corroboraron el abasto de todos los productos, sino que algunos eran más baratos que en la Ciudad de México o los que ofertan los supermercados en el país.
El 29 de junio, por ejemplo, en Zimatlán de Álvarez, a una hora en automóvil de la capital del estado, miles de personas realizaron sus compras semanales en el tianguis local.
Eso desmiente la versión difundida por algunos medios de la Ciudad de México sobre el presunto desabasto, con base en informes de cámaras y organismos empresariales, en particular la cadena Walmart, que el 30 de junio anunció que podría cerrar sus establecimientos en la región.
La versión es falsa. En Zimatlán, por ejemplo, el kilo de jitomate, papa cambray, mango manila y chile serrano costaba 10 pesos; en contraste, la mencionada cadena vendía el kilo de jitomate a 37 pesos, el de papa cambray a 26.90, el de mango manila a 15.90 y el de chile serrano a 26.90 pesos.
Guillermo Chávez Pérez, dirigente de los comerciantes del tianguis itinerante que se instala en Miahuatlán, Ayoquezco, Etla, Zaachila, Ocotlán y la ciudad de Oaxaca, afirma: “No vamos a alarmar al pueblo diciendo que se está muriendo de hambre Oaxaca… Todavía no”.
ESCASEAN LOS REFRESCOS
Lo que escasea son los refrescos de cola y algunos productos elaborados por empresas trasnacionales. Sin embargo, la que ha encarecido los precios de la Coca-Cola, por ejemplo, es Aurrera, que pertenece al consorcio Walmart. Sin embargo, en la venta al menudeo, como en el tianguis y las modestas tiendas de abarrotes, el precio de la gaseosa no se ha modificado.
El 30 de junio, Proceso recorrió los distritos de Teposcolula y Tlaxiaco. En el primero hubo un tianguis convencional y uno de ganado, sin alteración alguna; en el segundo, comunidades del municipio de San Juan Ñumí estaban completamente abastecidas de productos en las tiendas Diconsa.
Otro ejemplo: El cartón con 30 piezas de huevo costaba en un Walmart de la Ciudad de México hasta 41.90 pesos; en Teposcolula, cualquier tienda lo vendía a 37 pesos ese día.
Por las carreteras del distrito de Tlaxiaco, en realidad terracerías que alguna vez tuvieron pavimento, Proceso pudo observar que no sólo transitaba cualquier transporte, sino que unidades plenamente identificadas de Sabritas y Coca-Cola realizaban su abasto regular, sin más contratiempos que los asociados a los malos caminos y las inclemencias del tiempo.
Ante la suma de las cadenas de supermercados a la campaña de declaraciones sobre el presunto desabasto, el magisterio oaxaqueño clausuró de manera simbólica Plaza Oaxaca, donde hay un Soriana, y Plaza del Valle, en la capital del estado. Ahí, la mayoría de las tiendas de dichos centro comerciales tenían sus puertas abiertas y estaban en servicio.

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